¿Qué lecciones nos dejan los recientes casos de violencia de género?

30 Oct 2020 | 17:48 h
De derecha a izquierda: Stefano Tosso, Carolina Silva Santiesteban y el ilustrador Emanuel Emanuel Medina. Foto: composición

Las recientes denuncias evidencian que ningún ámbito social está exento de la violencia de género, por lo que hay que continuar con la lucha por visibilizar los casos, proteger a las víctimas y obtener justicia.

Las últimas acusaciones por acoso sexual en contra de Stefano Tosso y el ilustrador Emanuel Medina, además de la denuncia por violencia psicológica en contra de la comediante Carolina Silva Santiesteban, nos demuestran que la violencia de género es un tema que involucra a toda la sociedad.

Ningún espacio está libre de tener a un posible agresor sexual que se esconde bajo una fachada de prestigio y popularidad. Incluso las parejas dentro de la comunidad LGTBIQ+ han cometido violencia machista. La situación demuestra que hace falta hablar del tema, apoyar a las víctimas cuando rompen el silencio y aprender las siguientes lecciones para forjar una sociedad más justa.

La violencia de género dentro de la comunidad LGTBI no deber ser invisibilizada

Se suele creer que la violencia de género solo están presente entre hombres y mujeres, pero estas estructuras de poder pueden observarse también en parejas homosexuales. La razón es que desde pequeños hemos convivido con el machismo, un sistema que, independientemente del sexo de las personas, sobrevalora lo masculino por encima de lo femenino.

"Todos y todas nos hemos criado en una sociedad que en todo momento nos ha inculcado roles de género, roles de sumisión y de agresividad. Podemos identificar que estos se repiten dentro de las relaciones homosexuales. En el caso de las mujeres nuestra propia concepción de la masculinidad y feminidad puede llevarnos a replicar estos roles”, detalla Gabriela Zavaleta, presidenta de Más Igualdad.

Sin embargo, no solo esta creencia impide visibilizar la violencia dentro de la comunidad LGTBIQ+, sino también que son víctimas de un doble estigma que hace más complicado el proceso de denuncia. Las disidencias se enfrentan al peligro de ser revictimizadas y a la exposición a ataques homofóbicos.

“Para quien es víctima de violencia es difícil enunciarse como alguien que ha sufrido estos hechos por el estigma super arraigado de culpar a la víctima, así sean menores de edad. Además, en este caso en específico, no solo tienes que asumir esa posición; sino también hacer visible que tenías una relación homosexual y eso, en un país donde existe un contexto de discriminación arraigado, es mucho más complejo”, detalla Brenda Álvarez, abogada especialista en género.

Violeta feminismo

Todos los que cometen delitos deben ser denunciados

La lucha del movimiento feminista es en contra del sistema patriarcal y, por ello, condenan los casos de violencia sexual, psicológica y física. Sin embargo, estos actos no solo los ejercen varones heterosexuales; sino también personas homosexuales, transexuales, bisexuales e intersex, quienes deben ser sancionados penalmente por sus delitos.

No obstante, no es suficiente con denunciar el caso. El Estado debe capacitar a los funcionarios públicos en enfoque de género para que ninguna persona sea revictimizada y pueda obtener justicia. Así lo explica Miriam Vásquez, asesora legal del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, en una entrevista anterior para La República.

La impunidad debe ser derribada a través de sanciones privativas y pronunciamientos de sentencias que rompan con estos estereotipos de género: de que aquellas mujeres que ejercen su libertad personal no tienen por qué ser víctimas de violación sexual o justificar que lo sean (por esa razón)”, detalla.

La capacitación también debe dar a conocer la realidad de la comunidad LGTBIQ+ para que no sean víctimas de discriminación. La presidenta de Más igualdad comenta la experiencia de la articulación de lesbianas y feministas de Lima. Ellas investigaron sobre el trato que daban los CEM cuando una mujer lesbiana o bisexual iba a hacer una denuncia.

Todavía el patrón de atención es muy heteronormado. Si una chica dice: ‘Quiero denunciar a mi pareja, ella me hizo esto...’. Entonces la otra persona pregunta: ‘¿Y que te hizo él?’, a pesar de que antes dijiste que estabas hablando de una mujer. Siempre se percibe a la persona agresora como masculino, se necesita bastante sensibilización y capacitación”, cuenta.

Además, la abogada Brenda Álvarez menciona que hace falta pautas y parámetros para investigar y sancionar este tipo de violencia: “La norma está planteada para entender las relaciones de violencia de género en el marco de una relación heterosexual. No existe un protocolo donde se diga cómo los fiscales deben de investigar este tipo de casos. Es urgente que se puedan generar estas herramientas”.

Marcha mujeres. (Foto: La República/Paolo Aguilar)

La lucha feminista sigue vigente

Las mujeres feministas han luchado contra el patriarcado desde fines del siglo XVIII al instaurar un movimiento que, lejos de perder fuerza, transforma cada día las relaciones dentro de la sociedad. Ellas visibilizan que la violencia de género es un tema que involucra a la sociedad completa y “que es tan estructural que todas las personas no están exentas de ejercerla”, recalca la abogada.

“El feminismo supo problematizar las relaciones de poder en lo cotidiano. Creo que esta situación, lo que hace es mostrar la esencia del feminismo: evidenciar este tipo de relaciones de desigualdad y caminar hacia erradicarlas”, agrega Brenda Álvarez.

La realidad muestra que el movimiento ha impulsado cambios en nuestra sociedad. “No se puede negar que el feminismo está ayudando a modificar los roles de género; de lo contrario no estaríamos viendo estos cambios de funcionamiento en el Estado y en cómo aborda ahora la violencia sexual”, finaliza Gabriela Zavaleta.

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