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Juan José Marthans: “Las microfinancieras urgen de una nueva estrategia para seguir”

Entrevista al director del Departamento de Economía del PAD, Escuela de Dirección de la U. de Piura, quien resalta algunos de los retos de la transformación y la integración de los canales físicos y digitales en los servicios financieros. “Los mismos bancos están buscando compartir costos para ganar sostenibilidad y competitividad. Ya disponen de billeteras electrónicas compartidas, ya están reduciendo el número de agencias tradicionales (...)”, resaltó.

Juan José Marthans. Exsuperintendente de Banca, Seguros y AFP (SBS). Foto:
Juan José Marthans. Exsuperintendente de Banca, Seguros y AFP (SBS). Foto:
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Rumi Cevallos

Ayer concluyó el Seminario Internacional de Microfinanzas en Arequipa. El tema fue “Humanizando la transformación digital”. ¿Cómo está nuestro frente microfinanciero?

Urge que nuestras microfinancieras consoliden una visión estratégica. Más allá de lo retador del entorno económico, están perdiendo distancia de la competencia que crecientemente viene del frente bancario y tecnológico.

¿Pero cuál es la situación de las microfinancieras?

Aunque no hay motivo de alarma, los indicadores básicos de capitalización, calidad de créditos, costos operacionales, rentabilidad y liquidez se distancian más y más a favor de la performance de la banca. La rentabilidad por activo hoy en la banca es casi cinco veces superior a la mostrada por el promedio de las cajas municipales, por ejemplo. Eso no es normal.

Pero la banca no hace microfinanzas y no dispone de la tecnología adecuada…

Eso era cierto una década atrás. El mundo cambió. Hoy los bancos disponen otros bancos especializados, subsidiarias bajo la forma de empresas financieras. Además, dentro de sus mismas organizaciones ya muestran áreas especializadas en microfinanzas. Cuidado. De otro lado, la tecnología permite que, incluso, nuevas entidades ofrezcan créditos a emprendedores, a los cuales se les canaliza créditos por convenios a costos más razonables que antes.

¿Qué tanto?

Si revisas el costo de un crédito por cuotas a 180 días, encontrarás que para el perfil de riesgo de un cliente dado, en promedio, es muy similar tanto en la banca como en las microfinancieras. De otro lado, por ejemplo, personas naturales de ingresos limitados y con trabajo dependiente hoy reciben vía descuento por planilla créditos de fintech tanto nacionales como extranjeros. Solo les basta un convenio con el empleador y los créditos de adelantos de sueldo se aprueban.

La SBS regula la actividad financiera en el Perú. Por lo tanto, aquella entidad que no se encuentre con la autorización correspondiente no está permitida a funcionar. Foto: composición/El Popular

¿Esto puede llevar a perder terreno a las microfinancieras?

Fíjese, dos décadas atrás, se autorizó que las microfinancieras trabajen en Lima. Ello fue fundamental para que las cajas municipales, por ejemplo, hoy capten el 30% de sus depósitos en Lima. ¿Qué hubiera sido de estas si no se permitía ello? Como resultado las microfinancieras ampliaron su mercado y se fortalecieron.

¿Qué deben hacer para evitar deterioro en el mercado?

Se están distrayendo en temas menores y no observan que su mejor carta de sostenibilidad, desde el punto de vista estratégico, es buscar el desarrollo de actividades de manera asociativa a efectos de compartir o reducir costos. Es el momento de disponer de agencias que operen para todas ellas, es momento que el canal de los agentes corresponsales sea un servicio que no implique la carga de altos costos fijos, es el momento de trabajar con una sola gran billetera electrónica para todos ellos. Pensar en infraestructuras de canales, físicas y virtuales, exclusivas, los llevará a la deriva.

¿Pero es indispensable?

Más que indispensable. Los mismos bancos están buscando compartir costos para ganar sostenibilidad y competitividad. Ya disponen de billeteras electrónicas compartidas, ya están reduciendo el número de agencias tradicionales y están pensando, alguno de ellos, compartirlas para reducir carga de costos. En el caso de las microfinancieras es mucho más urgente esto.

La tecnología también jugará un rol importante...

Sin duda. El problema es que la digitalización, si no dispone de un brazo humano, al menos en la transición, podría generar la sensación de una inadecuada calidad de atención. ¿Cuántas veces se ha caído un aplicativo de un banco? ¿Cuántas veces no atienden adecuadamente a través de la banca telefónica automatizada? El público rechaza trabajar con una máquina que opera inadecuadamente. En Europa hay movimientos en contra de la digitalización inadecuadamente encaminada. Las personas de la tercera edad tienen un lema: “Somos viejos, pero no idiotas”.

¿Qué más requieren las microfinanzas para consolidarse en el mercado?

En algunos casos la calidad de gobernanza es deficiente, sus directorios son poco técnicos. En otros casos, sus posibilidades de capitalización están limitadas porque sus propietarios únicos son municipalidades. En otros, disponen de una cobertura geográfica en extremo limitada o su estructura de propiedad y gestión gira en torno a personas y no instituciones.

¿Y es posible bajar el costo del crédito?

Claro que sí. Tres condiciones. Primero que se difunda intensivamente las tasas de créditos y depósitos comparativamente de todas las entidades financieras. La SBS progresó mucho preparando esa información a diario y podría ser más agresiva en difundirla. Segundo, que recursos del sector público excedentario sean subastados a favor de la entidad que cobre menor costo de crédito. Tercero, que se amplíe el mercado a nivel de la Alianza del Pacífico, armonizando regulación. Eso es posible y permitiría la entrada de bancos de primer orden, generando más competencia.

¿Por qué no se hace eso?

Eso mismo me pregunto.