Advierten que América latina no alcanzará la paz mientras haya hambre

Economía LR

Los países más afectados en seguridad alimentaria severa en los últimos años han sido Perú y Colombia. Foto: AFP
Los países más afectados en seguridad alimentaria severa en los últimos años han sido Perú y Colombia. Foto: AFP

Miguel Barreto, presidente del PMA de la ONU, sostuvo que Latam presenta un fenómeno de desnutrición crónica estandarizado superior al 16%.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó a las autoridades a tomar medidas para enfrentar el hambre en América Latina, que se agravó debido a la pandemia y los desastres naturales, bajo el riesgo de que se incremente la violencia, la migración y los protestas sociales en la región.

El director del PMA para América Latina y el Caribe, Miguel Barreto, señaló en una entrevista, desde Nicaragua, para la agencia AFP que las personas en inseguridad alimentaria severa se acercaban a los 17 millones.

El directivo explicó que estas personas “no tienen alimentos”, no solo por el impacto de la COVID-19, “sino por las medidas de aislamiento social que han impedido que la gente” genere ingresos para sobrevivir.

A ello, se suma los problemas vinculados a la violencia, la migración, la inequidad social y el cambio climático, como los dos potentes huracanes Eta y Iota que golpearan en noviembre una gran parte de América Central.

Barreto aseguró que, a pesar de no existir una medición constante, América Latina presenta un fenómeno de desnutrición crónica estandarizado superior al 16%.

“Con hambre no podemos alcanzar paz. [En América Latina], si no llegamos con la seguridad alimentaria adecuada, va a haber más criminalidad, más migración, más violencia, más levantamientos sociales”, agregó.

Entre los países más afectados en seguridad alimentaria severa en los últimos años se encuentran Perú y Colombia y en desnutrición crónica, el país más afectado es Guatemala, seguido de Haití.

“Es importante que los gobiernos reactiven sus redes de protección social y que las transferencias financieras vayan dirigidas a las personas no solo más pobres, sino más vulnerables, que han perdido el empleo, por lo menos en una fase de uno o dos años consecutivos hasta que puedan recuperarse”, recomendó.

Con información de AFP.