¿Warner debe desaparecer a Pepe Le Pew?

Juana Gallegos

Pepe Le Pew, personaje de los Looney Tunes, un incansable acosador de la gata Penélope.
Pepe Le Pew, personaje de los Looney Tunes, un incansable acosador de la gata Penélope.

Un columnista del NYT dijo que el personaje de Warner Bros. fomentaba la cultura de la violación y se avivó el debate entre los que censuran los dibujos animados tóxicos y los defensores de la libertad cultural.

Crecimos viéndolos sin cuestionar sus actos ni su apariencia. No sospechamos que había algo raro en el dejo mexicano de Speedy Gonzales; ni en los ojos verdes del Tarzán de Disney, amo y señor de la selva; ni en los melosos y persecutorios abrazos del zorrillo Pepe Le Pew a la gata Penélope. Éramos niños y veíamos con inocencia lo que había en la tele. La semana pasada, Charles M. Blow, un columnista de The New York Times, puso en el foco a los dibujos de nuestra infancia y subrayó defectos que solo hoy, con ojos de adultos, podemos reconocer. Ha dicho, por ejemplo, que el zorrillo normalizó la cultura de la violación, que Speedy estereotipa a los mexicanos y que el racismo debe ser exorcizado de los programas infantiles. Le Pew fue creado por Chuck Jones, caricaturista de Warner Bros., en 1945, y tras la crítica de Blow, la compañía ha decidido jubilar al muñeco y no incluirlo en ningún proyecto futuro. La reacción ha levantado polvo entre los defensores del zorrillo y los que consideran que se debe poner un alto a todo producto cultural que perpetúa conductas dañinas.

Raúl Castro

Decano de Comunicación. U. Científica del Sur

“Es imposible borrarlos de la memoria colectiva”

La tendencia es inevitable. Retirar de la programación series o películas perjudiciales para los niños por sus ideas racistas, por un lado, o legitimadoras de acoso o violencia, por otro, es hoy mandatorio en las empresas de comunicación pública. Es un compromiso de responsabilidad social que están asumiendo y sobre el cual los líderes globales, como Disney, ya predican con el ejemplo. Por cierto, Disney+ ya arregló sus algoritmos para que los niños no vean en sus perfiles películas clásicas como Dumbo, Peter Pan o los Aristogatos, por discriminatorias. Pero retirar contenidos de señal abierta o del cable, o ajustar algoritmos para proteger a los niños de estereotipos negativos, no significa que haya que borrarlos de la memoria colectiva. Eso es imposible, porque siempre hay websites oscuros que los albergan, y usuarios que los utilizan clandestinamente. Lo que toca es mantenerlos en ambientes seguros, donde los adultos podamos verlos con llaves de acceso, y con material crítico que contextualice sus mensajes y exponga su toxicidad. Así, del mismo modo como se mantienen, por ejemplo, las películas de alegorías nazi de Leni Riefenstahl, o las del Ku Klux Klan de D.W. Griffith (que yo uso en clase, contextualizándolas y criticándolas), tan importantes para la historia del cine, series como Pepe Le Pew o Speedy Gonzales tendrían que ser accesibles para el trabajo educativo en culturas de paz y de ciudadanía respetuosa.

Lucía Solis

Editora de Género LR

“Qué bien que podemos señalar ahora a Pepe Le Pew”

El feminismo es una fuente de liberación, pero también una carga. Y esta última que, aunque dura también es liberadora, implica cuestionarlo todo. Pero todo. Desde las experiencias más personales hasta lo que vemos, escuchamos y consumimos a diario. Incluso si tiene pelo, cola, huele mal y es un dibujo animado. La reciente cancelación de Pepe Le Pew es un ejemplo claro de que la revolución feminista no tiene vuelta atrás.

Pasamos de reírnos de la persecución del zorrillo a Penélope, a señalarlo por normalizar el acoso y la llamada ’'cultura de la violación’'. Y qué bien que podemos hacerlo ahora. La consciencia de género no aparece así sin más, sino que se forma y se adapta a como va cambiando el mundo. Y la nuestra ya no es una sociedad que acepte el machismo y los discursos de violencia tan fácilmente como antes.

Frente a este nuevo horizonte, Warner optó por desterrar al personaje. No existirá más. Y con él, es probable que se vaya la oportunidad de resignificar una figura tan entrañable que romantizó el acoso cuando nadie sabía bien qué cosa era o qué implicaba. La acción de la compañía es válida pero no toma la responsabilidad de adaptar su discurso. ¿Podría Pepe Le Pew agenciarse de una verdadera forma de ser gracioso? Claro que puede. Basta concontratarguionistasformadasentemasde género, con revisar el significado del #MeToo y de escuchar a colectivos feministas.

Jesús Cossío

Dibujante

“Una necesaria discusión cae en generalizaciones”

Sobre la cancelación de personajes de ficción y de Pepe Le Pew por conductas reprochables (acoso) podríamos tener algunas consideraciones que no excluyen el criticar algún producto cultural o de entretenimiento. Soy admirador de los Looney Tunes de la Warner, que son considerados parte de la “edad de oro de la animación”. En los DVDs recopilatorios ‘Golden Colleccion’, la actriz Whoopy Goldberg explica en una introducción que se incluyen cortos que muestran estereotipos raciales y personajes con actitudes cuestionables siguiendo el criterio de que no mostrarlos sería pretender que esos estereotipos o actitudes nunca existieron o ya no existen, mientras que verlos permite discutirlos. Es buen inicio para revisar el tema tan espinoso de la “cancelación”, que usualmente es impulsado desde posiciones recalcitrantes. Hay quienes creen que la “cultura” es el último bastión de lo “políticamente incorrecto”, y otros proponen no solo la cancelación de personajes y de autores de lo público, también la censura del fuero interno de espectadores y lectores si no se alinearan con la apreciación “adecuada”. Lo que tendría que ser una necesaria discusión sobre los cambios en la cultura con matices, cae en idealizaciones y generalizaciones que evitan los análisis caso por caso y condenan sin reparo obras a la hoguera de lo “incorrecto” (con etiquetas como “machiru- lo”, “sacrílego”, “colonizado”).