maritza espinoza

Se alquila vientre

Maritza Espinoza advierte lo que podría pasar con los partidos en un posible adelanto de elecciones.

Maritza Espinoza
08 Sep 2019 | 10:10 h

Si las elecciones se adelantan -que se adelantarán, porque ni el fujimorista más bobo del planeta puede ignorar que a nadie le conviene más que a ellos ir a elecciones el 2020, porque, así, su lideresa podría postular, entrar al Congreso y, luego, enfrentar sus juicios en la paz y quietud de la inmunidad parlamentaria-, sospecho que tendremos el festival más grande de alquiler de vientres que se haya visto en la política mundial.

Y entonces veremos cómo la cotización de cada uno de los veinticuadro partidos inscritos ante el Jurado Nacional de Elecciones se dispara como la espuma, al punto que, si los chinos tuvieran realmente el olfato financiero que todos dicen que tienen, apostarían por comprarse media docena de agrupaciones políticas cholas antes que andar disparando los precios de los commodities que, by the way, ya bastante manoseados andan en el mercado mundial.

Pero, vamos por partes: ¿quiénes serían los tiernos fetos necesitados de cálidos úteros que, a cambio de una generosa contraprestación -buenos lugares en las listas parlamentarias, un premierato en la eventualidad de llegar al poder, chamba como cancha para los militantes angustiados y un largo etecé- podrían cobijarlos rumbo a los avatares de una campaña presidencial?

Por lo pronto, hay algunos que ya están anidando en la trompas de falopio de la expectativa pública, cuando todavía no saben si podrán pescar un vientre con potencial y lanzarse a competir en unas elecciones en las que, por primera vez, no estarán los caseritos de siempre, desde el fenecido líder del Apra Alan García hasta Lourdes Flores -empatada con la Señora K en las medallas de oro de los Fallamericanos de la política-, pasando por Alejandro Toledo y don Ollanta Humala, el eterno Cosito expectorado de la política por la mala voluntad de la derecha y de su propia familia, incluyendo su inefable papi, don Isaac.

El primero que ha anunciado, feliz de la vida, que ya encontró panza desde donde hacer campaña -Restauración Nacional, el partido del pastor Humberto Lay, por fin convencido de que su escuálido carisma no llega más allá de las ovejas de su congregación-, ha sido Daniel Salaverry, el expresidente del Congreso, exmiembro de Fuerza Popular y exentusiasta interlocutor de La Botika, quien, cual Saulo de Tarso reencarnado, un día vio la luz y decidió que era demasiado cool seguir codeándose con becerriles, bartras y arimborgos, aunque la gracia le costara tres meses de suspensión parlamentaria.

Otro feliz neonato será, qué duda cabe, ese extraño especimen, mezcla de topo con Frida Khalo, llamado Pedro Olaechea que, tras raudo paso por el gabinete de PPK, abandonó la famélica bancada del oficialismo para armar la fallida Acción Repúblicana y terminar integrando ese cajón de sastre denominado Contigo, desde donde postuló a la presidencia del Congreso, logrando ser elegido, oh milagro, con los votos del fujimorismo en pleno. ¿El vientre en el que anidará? Obvio: Fuerza Popular, siempre y cuando la lideresa decida que es preferible curul en mano -e inmunidad segura- que presidencia de la República volando.

La que hace rato busca y busca vientre es doña Verónika Mendoza, quien tuvo la mala idea de hacer volar por los aires, placenta y todo, su alianza con el padre Arana y se quedó sin Frente Amplio porque, piña, el nombrecito pertenecía a Tierra y Libertad.

Desgraciadamente, su partido, Nuevo Perú, no logró la inscripción respectiva y tendrá que jugar a la alianza. ¿Quién cobijará a la carismática Vero? Se sabe que tuvo acercamientos con Vladimir Cerrón, el suspendido presidente izquierdista de Junín, pero la cosa no prosperó por incompatibilidad de caracteres.

Hay otros bebés en ciernes, como don Fernando Cilloniz (ver entrevista) que, tras su aparición en la Encuesta del poder de Ipsos, anda en conversaciones con varias agrupaciones, entre ellas Perú Patria Segura y Todos por el Perú; o Afredo Barnechea, quien tras intentar ocupar la centenaria panza del Apra tras el fallecimiento de Alan García, andaría a los codazos con don Raúl Diez Canseco por la candidatura de Acción Popular.

Bueno, la lista es más larga, pero, aunque el 2020 parezca muy cercano, todavía hay mucho pan que rebanar y lo más probable es que, para abril de ese año, tengamos dos docenas de niñatos mostrándonos sus mejores gracias y jurando, por su madrecita, que su segundo nombre es Malmenor, el único candidato por el que los peruanos terminamos votando siempre.

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