Árboles para enfriar las ciudades

La República
23 Feb 2019 | 16:00 h

En estos días en que la temperatura alcanza cifras récords, y cuando algunos empresarios quieren talar árboles para meter más autos en las pistas, Domingo comprobó que, como afirman estudios científicos, plantar árboles en las ciudades ayuda a reducir el calor entre 2° y 8° C.

Miércoles 20, poco después del mediodía. En la cuadra 6 de la Avenida Brasil, en la vereda que da al Hospital del Niño, mientras las madres van y vienen con prisa, cubriendo a sus pequeños del sol, el meteorólogo del Senamhi Benito Valderrama revisa las cifras que arroja su estación metereológica portátil.

29 grados– dice.

Estamos en Breña, uno de los dos distritos –el otro es Pachacamac– con menos áreas verdes de Lima (solo 0.7 metros cuadrados por habitante). A lo largo de esta vereda casi no hay árboles; apenas tres, pequeños, en la esquina con Restauración. Los rayos solares caen implacables sobre las cabezas de los transeúntes. Valderrama, sin embargo, dice que el paso de los autos crea un vientecillo que enfría el ambiente. Sin él, opina, la temperatura sería mayor.

Avanzamos unas cuadras, al Campo de Marte, en Jesús María. Bajo los molles y ficus hay niños jugando, parejas caminando de la mano, ancianos tomando el fresco. El meteorólogo espera unos minutos para revisar la lectura de la máquina.

28 grados.

La sombra de los árboles hace que la temperatura sea un grado menos que allá afuera.

Nos vamos a la Avenida Canta Callao, en San Martín de Porres, distrito que tiene apenas 2.2 metros cuadrados de áreas verdes por habitante (la cantidad mínima recomendada por la OMS es 9 metros cuadrados).

Alrededor de las 2:20 pm, cerca de la esquina de Canta Callao con la Avenida Pacasmayo, en la soledad de una pista que es un páramo sin vida, revisamos los instrumentos. La temperatura a esta hora es de 30 grados.

Terminamos el recorrido en San Isidro, cuyos vecinos pueden disfrutar de 18.2 metros cuadrados de áreas verdes por habitante. Bajo los ficus de la ciclovía de la Avenida Salaverry transitan ciclistas, skaters, gente que corre. A unas cuadras de aquí, el C.C. Real Plaza Salaverry quiere sacar algunos árboles de la vía para darle un tercer carril a los autos. La noticia parece absurda cuando uno observa todo lo bueno que tienen los árboles en esta avenida. La belleza paisajística. La fauna. El frescor. La estación metereológica indica que aquí, cobijados bajo esta sombra, estamos a 27 grados C.

A estas alturas, puede parecer obvio. No se necesitan máquinas para percibir que los árboles son un refugio de frescura en estos días de verano. Lo sentimos este miércoles y lo sentiremos mañana, jueves 21, cuando la temperatura en Lima supere los 33° C en Lima Este.

Pero es precisamente en esta época en que el calor en nuestras ciudades se torna insorportable cuando se le debe recordar a las autoridades, citando estudios y comprobándolos en el campo, que se necesita que planten muchos árboles más. Porque ayudan a reducir la temperatura y enfrentar las olas de calor, además de aportar otros beneficios. Las olas de calor ya son un problema mundial y, según The Nature Conservancy, matan a 12 mil personas al año. La OMS calcula que para el 2050 matarán a 260 mil personas anualmente. A menos que las ciudades adopten medidas para enfrentar esta amenaza.

 

Buenos para la salud

Isabel Gonzales, coordinadora de Proyectos Forestales de la oficina en Lima de la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), dice que, según diversos estudios, los árboles urbanos pueden ayudar a reducir la temperatura en las ciudades entre 2° y 8° Celsius.

Los árboles también absorben buena parte de las emisiones de CO2, que, como se sabe, son una de las principales causas del calentamiento global. Cada árbol adulto puede absorber hasta 150 Kg de CO2 al año.

A través de sus hojas, también capturan los gases contaminantes que emiten los vehículos a combustión, entre ellos el monóxido de carbono.

Esta función es importante: se calcula que la contaminación del aire provoca 3.2 millones de muertes al año en el mundo, principalmente a causa de enfermedades cerebrovasculares y de las arterias coronarias. Y se prevé que esa mortalidad se duplicará para el año 2050.

Isabel Gonzales señala algunos beneficios más: los árboles urbanos contribuyen a mejorar la salud, física y mental, de las personas. Y otorgan un mayor valor inmobiliario a las viviendas aledañas. Sobre estos temas también hay estudios. Uno de ellos, realizado en el año 2009 en los Países Bajos, constató que la existencia de menos espacio verde en el ambiente donde viven las personas coincidía con sentimientos de soledad y una percepción de carencia de soporte social.

Por otro lado, una investigación del año 2010, citada en un informe de la FAO, concluyó que la presencia de espacios verdes dentro de los 100 metros circundantes de un hogar aumenta su precio en un 7%.

–Se necesita más árboles urbanos– sostiene. – La OMS indica que se requieren 9 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, pero en Lima apenas llegamos a la tercera parte. Tenemos una brecha que hay que cubrir.

 

Árboles antes que grass

Es verdad. El déficit de áreas verdes en la capital del país es patente: un informe de Lima cómo vamos de 2014 indica que la ciudad tiene 3.7 metros cuadrados por habitante. Como vimos, los distritos con mayor déficit son Breña y Pachacamac, seguidos de Lurigancho, Independencia y Puente Piedra.

Necesitamos más áreas verdes, pero no de cualquier tipo. Antonio Cilloniz, director del Instituto Peruano de Permacultura, sostiene que debemos apostar menos por el césped y más por los árboles y plantas medianas. Porque requieren menos agua y atraen más diversidad: más aves, más insectos.

El experto dice que, en el caso de los árboles, debemos elegir de preferencia nativos de la región –como el molle, la tara, el ceibo, el palo verde o el huaranhuay– o foráneos que usen poca agua, como la moringa.

¿Cuál es el déficit de árboles en Lima? Nadie lo sabe. No se ha hecho un censo de árboles en la capital. El informe de Lima cómo vamos de 2014 refiere que hasta ese momento solo cuatro distritos habían hecho un censo de ese tipo –Lima Cercado, Miraflores, San Borja y San Isidro–, y que en conjunto sumaban unos 130 mil.

Las administraciones de Luis Castañeda y Susana Villarán desarrollaron programas de arborización, pero la actual gestión de Jorge Muñóz no dispone del consolidado de los árboles plantados durante esos períodos.

A través de los funcionarios del Servicio de Parques de Lima (SERPAR), el alcalde de Lima alcanzó a DOMINGO un pronunciamiento en el que asegura que este tema es una prioridad para su gestión y que en las próximas semanas anunciará su propio programa de arborización, con acciones y metas definidas.

Un estudio de The Nature Conservancy en 245 ciudades indica que si sus gobiernos invirtieran 3,2 mil millones de dólares al año en arborizarlas lo máximo posible, se evitarían entre 200 y 700 muertes por altas temperaturas y entre 11 mil y 36 mil vidas por contaminación del aire. Además, debido al menor uso del aire acondicionado y a la captura de carbono, se evitaría que entre 7 y 35 millones de toneladas de CO2 terminen en la atmósfera, acelerando el calentamiento del planeta.

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