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Cultural

Luis Nieto: “Las denuncias de Guamán Poma están presentes hasta el día de hoy”

El escritor cusqueño acaba de publicar Muchas veces dudé, una novela que tiene como personaje central al cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala.

Luis Nieto Degregori. El escritor cusqueño acaba de publicar Muchas veces dudé, una novela que tiene como personaje central al cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala. Foto: composición La República
Luis Nieto Degregori. El escritor cusqueño acaba de publicar Muchas veces dudé, una novela que tiene como personaje central al cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala. Foto: composición La República
Pedro  Escribano

El cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala existió, pero propiamente es inasible. No ha dejado mayores rastros biográficos de los que se hallan en un juicio y en su valiente Nueva Corónica y Buen Gobierto. Así, para el escritor Luis Nieto Degregori (Cusco, 1955), se le ofreció mítico y complejo y le echó mano para tratarlo como un personaje de ficción. Entonces Nieto, desandó la Nueva Corónica..., consultó libros y estudiosos del cronista y, con todas las licencias de la ficción, acaba de publicar Muchas veces dudé (Peisa). La novela reconstruye, sobre todo, la relación de Guamán Poma con el cronista español fray Martín de Murúa, quien era su maestro, pero, como dice el autor, esa relación parece terminar como la historia de una enemistad.

¿Qué te llevó convertir a Guamán Poma de Ayala en personaje de ficción?

Son varios motivos. Uno de los más importantes, es la difícil relación que tiene con el cronista fray Martín de Murúa, y que esta relación deja huellas en la obra de Guamán Poma mas no en la de Murúa. Guamán Poma menciona hasta en cinco ocasiones a Murúa y le dedica uno de sus dibujos; en cambio, Murúa jamás hace mención de Guamán Poma. Otro motivo, la escasísima información biográfica que existe sobre el cronista indígena, salvo los datos que él mismo proporciona en su crónica y la documentación de un juicio que se encontró en Huamanga, que ocurrió entre 1590 y 1600. Más de eso, no hay más información. Esto me impulsaron a ocuparme de él como un personaje de ficción.

¿Has tenido que imaginar mucho la vida del cronista?

Claro, hay que entender que la Nueva corónica... hoy en día es considerado un monumento de la historia colonial y una de las crónicas que mejor información ofrece del pasado incaico. Entonces, tratar de comprender las motivaciones de este cronista indio para que escriba su crónica, fue un aliciente muy importante para hacer esta novela. Quería entender de qué manera un cronista indio se apropia de una herramienta, la crónica, para, por un lado, contar el pasado prehispánico y, por otro, pintar al rey de España la situación en que se encuentran los indios en el momento en que escribe su obra.

-¿Tanto su vida como la misma crónica, te brindaron material y opciones ficcionables?

Yo me he apoyado en la misma crónica para tratar de entender la idiosincrasia del personaje, cómo Guamán Poma concebía la historia, cómo vivía, cuál era la relación con su entorno, con los encomenderos, los curas, los caciques, los indios del común. También me he apoyado mucho en el estilo que él tiene para escribir su historia, en la mezcla del castellano, el quechua y el aimara, que utiliza. Entonces, para ficcionar el personaje me he basado mucho en su propia manera de escribir, en su propia manera de enfrentar la historia y en su propia visión del mundo. Pero, obviamente, el resultado no deja de ser un personaje de ficción, de novela.

Te facilitó que haya una visión hispanista sobre Guamán Poma, como la de Raúl Porras, que llamó a su crónica “miscelánea monstruosa” y otra, indigenista, que la defendía?

Claro, por un lado, los hispanistas, como Porras Barrenechea, quien dice que la crónica de Guamán Poma es una mescolanza terrible y, por otro lado, las posiciones indigenistas, que construyen una hagiografía, una imagen de Guamán Poma, prácticamente como un santo, basándose en la información que él mismo proporciona sobre su persona en su crónica. Estas dos posiciones contrapuestas también fueron una invitación para construir un personaje de una postura crítica. Lo que hace Guamán Poma en su obra es ofrecer una visión muy crítica de las indias, de la situación que se encuentran los indios y de las malas prácticas de todas las autoridades españolas. Entonces, yo quería también, con una postura crítica, construir una imagen que sea acorde con su propia crónica y a los pocos documentos que existen sobre él.

Lo intenso de la crónica de Guamán Poma es su testimonio sobre los abusos, ¿pero tu novela se centra en la enemistad con Murúa?

Así es, es el núcleo de la novela. El eje que dirige toda la historia es la relación entre los dos cronistas. Un cronista español, de origen vasco y un cronista indígena, como es Guamán Poma. Me interesaba tratar de entender cómo fue esa relación, cómo Guamán Poma aprende, por un lado, el arte del dibujo y, por otro, el difícil arte de narrar la historia. Quería también entender por qué esta relación, de maestro y discípulo, se agrió, por qué llegó a la ruptura, que es lo que se entiende de los pasajes que Guamán Poma le dedica a Murúa. Lo llama fraile lujurioso que le quiso robar a su mujer. Califica la crónica de Murúa como un documento sin ningún valor, que no tiene principio ni fin, que no explica ni entiende nada sobre el pasado incaico.

-En la estructura de la novela, interpolas la época de Guamán Poma con la preocupación actual de los estudiosos de la crónica. ¿Intentas anclar en el presente el tema de la crónica?

Esta línea actual de la novela, que es un tanto detectivesca de dos investigadores que también ven el tema de la relación de Murúa y Guamán Poma, quiere ir más allá. Quiere mostrar también las dificultades que tenemos hoy en día quienes abordamos el pasado, deslumbrarlo en toda su complejidad para calar en su profundidad y por eso el contrapunto entre los descubrimientos que van haciendo estos investigadores y la forma como, desde la ficción, se presenta la trayectoria, las dudas, los trabajos, los sufrimientos de ese cronista indio que es Guamán Poma. Creo que ese contrapunto es fundamental para el desarrollo de la novela.

Una imagen que se desprende de tu novela es Guamán Poma escritor. Indaga, escribe y corrige. Y después duda sobre su escrito, como todo escritor.

Sí, presento a Guamán Poma como protohistoriador, pero, al mismo tiempo, como escritor, que se enfrenta a las dificultades del lenguaje. Su lengua materna es el quechua y tendrá las dificultades de construir un discurso en castellano. Es su reto. También quiere dar cuenta de los abusos contra los indios y los problemas de administración colonial para sacar adelante estos nuevos territorios y sociedad que están surgiendo después de la conquista. Como tú dices, es un escritor que enfrenta retos enormes y sale airoso a pesar de las dudas que todo el tiempo lo corroe.

Y como asunto de escritores, la novela también debate el tema de plagio entre Guamán Poma y Murúa.

Exacto. Es un tema presente en la novela, está documentado porque en realidad ocurrió. Los trabajos de Juan Ossio y Thomas B. F. Cummins demuestran que hay textos de Murúa, algunos de ellos que Murúa decidió no publicar, Guamán Poma se los apropia y lo publica en su crónica. A veces, literalmente y, otras veces, adaptándolo ligeramente. Pero más allá de esos textos, Guamán Poma por su origen, por su linaje, conoce mejor que cualquier español el pasado prehispánico y, al mismo tiempo, como quiere servir a la corona, pintay narra cómo funcionaba la administración colonial. Tiene que describir una realidad con un lenguaje que no es el suyo y tiene que luchar en cada párrafo con un idioma que no domina plenamente. Ese es otro de los grandes méritos de Guamán Poma

El poeta Jorge Eslava me decía que el Informe de la Comisión de la Verdad es como la crónica de Guamán Poma. ¿Piensas igual?

Hay mucho de cierto en lo que señala Jorge. En la segunda parte de la crónica es un desfile de todos los personajes que cometen abusos contra la población indígena. Guamán Poma quiere que los indios se multipliquen, vivan bien para traer prosperidad al reino de las indias. Pero lo que muestra son agravios, abusos, maltratos, incluso asesinatos por parte de españoles. Entonces, es una especie de “comisión de la verdad”. Guamán Poma es un cronista que no tiene miedo de pintar y contar lo que está ocurriendo en el momento que escribe su obra.

O sea, Guamán Poma nos sigue hablando...

La crónica de Guamán Poma es una de las más actuales de todas las crónicas coloniales. Es actual porque toda su segunda parte, sobre todo “El Buen Gobierno”, va al meollo de los problemas que vivimos como sociedad hoy. La enorme fractura que existe entre ese mundo que están creando los españoles, que luego va a ser el Perú criollo y el mundo de los indígenas, que luego se va a complementar con el Perú andino mestizo. Esa enorme fractura que denuncia y que todo el tiempo él está señalando como un estribillo: “y no hay remedio, y no hay remedio”, es una fractura que está presente hasta el día de hoy en nuestra sociedad. Pero creo que el remedio lo tenemos nosotros, sobre todo las poblaciones indígenas, mestizas, que tenemos que seguir luchando para que nuestra cultura esté en igualdad de condiciones con la del Perú criollo, para que las poblaciones indígenas y mestizas tengamos los mismos derechos que los peruanos de “primera categoría”.

Violencia política

Otro tema, ¿fuiste profesor en la U. de Huamanga?

Sí, un par de años.

Recuerdo tus libros Harta cerveza y harta bala y La joven que subió al cielo. ¿Por qué dejaste ese tema de violencia?

Yo publico varios cuentos y novelas cortas sobre la violencia de manera contemporánea a las épocas más cruentas del conflicto interno, entre 1986 y 1990. En ese momento, creo que la sociedad peruana y nuestro mundo literario todavía no estaban preparados para recibir estos textos, no solo los míos sino también de otros autores que trataron el tema por la misma época. Las críticas sobre lo que yo publicaba fueron duras, a veces injustas. Me llegaron a tildar de autor senderista cuando mi posición, como escritor y ciudadano, siempre ha sido en contra de Sendero Luminoso. Eso me llevó a apartarme del tema de la violencia y a abordar otros temas para mi literatura.

Historia. Portada de la novela que trata sobre la relación de Felipe Guamán Poma de Ayala con el cronista español fray Martín de Murúa. Foto: difusión