Nacen ratones saludables a partir de esperma congelado en la Estación Espacial Internacional

Ciencia LR

El estudio fue realizado por la científicos de la Universidad de Yamanshi, en Japón. Foto: AFP
El estudio fue realizado por la científicos de la Universidad de Yamanshi, en Japón. Foto: AFP

Los intensa radiación del espacio no dañó los espermatozoides, un descubrimiento que sugiere la posibilidad de continuar la raza humana fuera de la Tierra.

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Un equipo de científicos japoneses ha descubierto a través de una investigación que la radiación espacial, una de las grandes preocupaciones del viaje fuera del planeta Tierra, no afecta al esperma de ratones y estos pueden tener crías normales.

Para llegar a dicha conclusión, el grupo de estudiosos envió esperma liofilizado (deshidratado y congelado) de ratón a la Estación Espacial Internacional ubicada en la órbita baja de nuestro planeta. Seis años más tarde, la sustancia sirvió exitosamente para producir crías en buen estado.

De acuerdo con el estudio publicado por la revista Science Advances, la radiación espacial no afectó el ADN de los espermatozoides ni su fertilidad. Esto llevó a que los animales de este estudio pudieran tener “muchas crías genéticamente normales sin que se redujera la tasa de éxito en comparación con el grupo de control conservado en la Tierra”.

El proceso consistió primero en mandar las muestras liofilizadas a la Estación Espacial Internacional para que estuvieran expuestas a la radiación espacial. Luego, nueve meses más tarde, algunas de estas fueron devueltas a la Tierra mientras que las demás se quedaron en el mismo lugar durante dos períodos: 2 años y 9 meses o 5 años y 10 meses.

Posteriormente, culminado ese lapso de tiempo, los investigadores japoneses se valieron del uso de detectores de pista nuclear de plástico y dosimetría termoluminiscente para averiguar la cantidad de radiación que habían absorbido cada muestra y la magnitud del daño en el ADN de los núcleos de los espermatozoides.

Luego del análisis, los científicos descubrieron que las estancias prolongadas en la plataforma espacial no habían provocado daños. Con este dato, lo siguiente fue rehidratar las células reproductoras, inyectarlas en células ováricas frescas y transferirlos a ratones hembra.

Finalmente, las crías de ratones nacieron en estado saludable y una secuenciación del ARN llevó a los investigadores a entender que no hubo presencia de diferencias de expresión genética entre los roedores nacidos en el espacio y los que regresaron antes a la Tierra. Lo mismo sucedió con los de su siguiente generación.

La importancia del descubrimiento

Mucho se ha hablado sobre el viaje espacial y, hoy en día, lo que parecía algo solo posible para astronautas de la NASA, se ha vuelto más accesible para celebridades, deportistas y empresarios. En ese sentido, la importancia de hablar de una travesía de larga duración es algo que entró en esta investigación.

Una excursión a lugares más lejanos de nuestro planeta, por ejemplo a Marte, implica mayor tiempo de exposición a la radiación espacial. Ante el peligro que esto puede significar para la salud, el equipo de la Universidad de Yamanshi se trazó la meta de verificar si este mal, en efecto, provocaba daños en el ADN de los espermatozoides y si las posibles mutaciones acumuladas afectaban a la siguiente generación.

La verdadera importancia de esta indagación, como precisan los estudiosos en su publicación, estaba en averiguar si los mamíferos, incluidos los humanos, pueden reproducirse en el espacio o en otros planetas. Visto de manera más amplia, quisieron aportar más claridad a la siguiente incógnita: ¿podría la raza humana continuar su existencia fuera de la Tierra con normalidad?