Radar ionosférico del IGP estudia efectos del Sol por medio de su señal

Instituto Geofísico busca recibir señales de retorno de la estrella luminosa para analizar reacciones.

IGP estudia comportamiento solar con radar ionosférico. Foto: La República
IGP estudia comportamiento solar con radar ionosférico. Foto: La República
Ciencia LR

El Instituto Geofísico del Perú (IGP), a través de su gigantesco radar ionosférico, considerado el más grande del mundo, ha realizado una serie de evaluaciones y experimentos con la intención de observar el Sol y sus respuestas. Por medio del uso de señales de radar, el IGP tiene como objetivo estudiar su comportamiento y los procesos que generan las tormentas o llamaradas solares.

La científica investigadora del IGP Karim Kuyeng afirmó que estos experimentos de radar se realizan en los meses de febrero y octubre de cada año, meses en que el Sol pasa exactamente por encima de la gran antena instalada en el Radio Observatorio de Jicamarca.

Explicó que, de ser exitosos, los experimentos permitirán estudiar las variaciones que ocurren en el Sol, antes de la ocurrencia de una tormenta solar, utilizando señales del radar. De este modo, el IGP sería una de las primeras instituciones en el mundo en estudiar el comportamiento del Sol y sus efectos, aplicando técnicas de radar desde la Tierra.

Respecto a las tormentas solares

Kuyeng refirió también que una tormenta solar de magnitud puede ocurrir en cualquier momento, como la de 1989, que sobresaturó una planta eléctrica en Quebec, Canadá. Ello generó un apagón de nueve horas y generando, además, millones de dólares en pérdidas.

Resaltó que el Perú, a través del IGP, se ha sumado al esfuerzo internacional en el estudio del Sol, a la par con la NASA y otras instituciones internacionales al emplear su gran radar ionosférico.

Las tormentas solares son gigantescas explosiones ocurridas en el Sol, las cuales liberan radiación electromagnética y partículas energéticas hacia el resto del sistema solar. Un repentino impacto con las capas externas de la Tierra puede afectar sistemas de comunicaciones y radionavegación satelital, redes de suministro energético y otros sistemas tecnológicos elementales.