La forma en que el sistema inmune reacciona define la gravedad de la COVID-19

Ciencia LR

Imágenes en microscopio de dos monocitos (izquierda) y un linfocito (derecha) rodeados de glóbulos rojos. Fotos: Graham Beards/ NicolasGrandjean
Imágenes en microscopio de dos monocitos (izquierda) y un linfocito (derecha) rodeados de glóbulos rojos. Fotos: Graham Beards/ NicolasGrandjean

Un estudio en pacientes asintomáticos y graves permitió observar las distintas respuestas del sistema inmunitario a esta enfermedad. Estos resultados podrían usarse en futuras terapias.

Uno de los principales factores que definen la gravedad de la COVID-19 es la respuesta del sistema inmunitario. Los humanos están equipados con un arsenal de células defensoras y proteínas —como los anticuerpos— que se encargan de combatir la invasión del coronavirus. Sin embargo, cada persona responde de forma diferente a esta infección.

Para comprender estas diferencias en la producción de células inmunitarias, un equipo de investigadores se reunió para analizar la sangre de 130 personas con COVID-19. Estos pacientes procedían de tres centros diferentes del Reino Unido (Newcastle, Cambridge y Londres) y sus diagnósticos iban desde asintomáticos hasta críticamente graves.

En aquellos sin síntomas, el equipo encontró niveles elevados de células B productoras de anticuerpos, que se encuentran en los conductos de mucosidad, como la nariz. Los anticuerpos son una de nuestras primeras líneas de defensa contra la COVID-19.

Asimismo, detectaron altos niveles de células T auxiliares, que ponen en alerta a todo el sistema inmunitario para combatir la infección.

No obstante, aquellos con síntomas graves habían perdido muchas de estas células inmunitarias, lo que sugiere que este sistema de defensa fracasó en estas personas.

Los pacientes graves que requirieron hospitalización tuvieron un aumento descontrolado de monocitos y células T asesinas (los primeros devoran invasores y los segundos eliminan células infectadas), cuyos niveles altos pueden provocar inflamación pulmonar. También tenían niveles elevados de células productoras de plaquetas, que contribuyen a que la sangre se coagule.

“Este es uno de los estudios más detallados de las respuestas inmunitarias en COVID-19 hasta la fecha, y comienza a ayudarnos a comprender por qué algunas personas se enferman mucho mientras que otras luchan contra el virus sin siquiera saber que lo tienen”, afirma Menna Clatworthy, profesora de inmunología traslacional en la Universidad de Cambridge y una de las autoras del estudio, publicado este martes 20 de abril en Nature Medicine.

“Este nuevo conocimiento ayudará a identificar objetivos específicos para la terapia de los pacientes que se enferman con COVID-19″, agrega.

Por ejemplo, estos resultados podrían impulsar el desarrollo de tratamientos que disminuyan la producción de plaquetas para evitar los coágulos, o que reduzcan la cantidad de células T asesinas para prevenir la excesiva inflamación en los pulmones.

La nueva investigación también podría ayudar a identificar a los pacientes que tienen más probabilidades de sufrir una enfermedad de moderada a grave. Solo bastaría examinar los niveles de estas células inmunitarias en la sangre.