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Físicos se acercarían a comprobar que hay agujeros de gusano microscópicos

Los agujeros de gusano son túneles de corta duración que conectarían el espacio-tiempo de un extremo a otro. Científicos buscan revelar otras leyes naturales.

Los puentes de Einstein-Rosen, o también llamados popularmente agujeros de gusano, se describen en la teoría de la relatividad general. Foto: ABC Ciencia
Los puentes de Einstein-Rosen, o también llamados popularmente agujeros de gusano, se describen en la teoría de la relatividad general. Foto: ABC Ciencia
Ciencia LR

Un agujero de gusano se define como un túnel efímero donde el espacio-tiempo se puede plegar para viajar de un extremo a otro en el universo. Aunque los científicos todavía no han visto uno, se apoyan en la relatividad general de 1916, teoría que predice este fenómeno, por lo que los también llamados puentes de Einstein-Rosen pueden convertirse en el hallazgo del siglo.

Jose Luis Blázquez-Salcedo, Christian Knoll y Eugen Radu, de la Universidad Complutense de Madrid (España), la Universidad de Oldenburg (Alemania) y el Departamento de Matemática en la Universidad de Aveiro (Portugal), respectivamente, han brindado una nueva teoría sobre los agujeros de gusano de tamaño microscópico, en los cuales la humanidad sería capaz de trasladar partículas elementales. Esta propuesta se considera el punto de partida de un conocimiento científico que se divorciaría de la ficción especulativa.

Blázquez-Salcedo explicó que el espacio-tiempo puede curvarse sin agregar a la ecuación un objeto masivo. Matemáticamente, prosiguió el investigador, el atajo del puente Einstein-Rosen cabe dentro de lo probable, pero habría un problema que sigue siendo un dolor de cabeza para los físicos teóricos: su inestabilidad.

De esta forma, en el caso que la tripulación de una nave espacial se atreva a cruzarlo —un agujero de gusano de tamaño grande—, deberían calcular bien en qué instante se evaporaría.

Por ahora, el grupo de expertos se esfuerza en unificar la teoría de la relatividad (de tamaños galácticos), la mecánica cuántica (la escala subatómica) y la electrodinámica clásica (electricidad en movimiento) con el objetivo de demostrar que el agujero de gusano sea el potencial túnel que imagina la ciencia.

Los puentes de Einstein-Rosen microscópicos no admiten viajes interestelares debido a que, naturalmente, una nave tendría un tamaño mayor. Pese a que las leyes naturales no censuran que podamos estirar un agujero de gusano, el simple hecho de intentarlo significa enfrentarnos a consecuencias desconocidas.

En 1920, Albert Einstein dejó en claro que no creía en la existencia de agujeros negros. En los años 60, la comunidad científica empezó a discutir sobre el tema con insistencia, hasta que en los 70, John Wheeler, un físico de la Universidad de Harvard, acuñó el término. Finalmente, en 2016, el Observatorio de detección de ondas gravitatorias (LIGO) detectó ondas gravitacionales proferidas por un sistema binario de agujeros negros. ¿Los agujeros de gusano compartirán la misma historia progresiva? Solo el tiempo lo responderá.