Astrónomos ven raros “círculos de humo” en el espacio y no saben lo que son

Ciencia LR

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03 Dic 2020 | 8:09 h
Al principio pensaban que los 'círculos de radio extraños' (ORC) eran un error de software. Foto:  Bärbel Koribalski / ASKAP / Dark Energy Survey
Al principio pensaban que los 'círculos de radio extraños' (ORC) eran un error de software. Foto: Bärbel Koribalski / ASKAP / Dark Energy Survey

Aunque son débiles y difíciles de detectar, los científicos estiman que hay 1.000 de estos fenómenos. Por el momento, se descarta que sean rastros de supernovas o estallidos estelares.

La científica Anna Kapinska, asistente del Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO), en Nuevo México, había hallado en el año 2019 una emisión de radio realmente extraña. Se trató de la imagen de un “círculo de humo cósmico” nunca antes visto, conforme a un artículo publicado en The Conversation.

Dicho informe especializado fue redactado por el profesor Ray Norris, de la Facultad de Ciencias en la Western Sydney University (Australia), quien comentó cómo su colega Emil Lenc, experto de la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth, encontró un segundo ejemplo de aquella formación desconocida.

Norris creyó que iban a llegar a un consenso sobre los círculos en base a la gran cantidad de información obtenida; sin embargo, el descubrimiento se hizo bajo un método convencional.

“Nuestro equipo buscó a ojo el resto de los datos y encontramos algunas más de las misteriosas manchas redondas. Los llamamos ORC, que significa ‘círculos de radio extraños’. Pero la gran pregunta, por supuesto, es: ¿qué son?”, escribió el también investigador de astronomía aborigen.

De acuerdo con The Conversation, la primera hipótesis era que tales “círculos de humo cósmico” se relacionaban a errores de computadora. Luego, los radiotelescopios confirmaron todo lo contrario.

Entonces, el equipo de científicos involucrados se preguntó de dónde aparecían los ORC. Para empezar, descartaron que sean residuos de una supernova —explosión de una estrella en su última etapa de vida— o estallidos de formación estelar.

De igual modo, tampoco pueden ser expulsiones de electrones provenientes de un agujero negro supermasivo —por ejemplo, Sagitario A* en el centro de la Vía Láctea— debido a que se diferencian de las nubes en radiogalaxias, regiones activas muy luminosas del universo.

El profesor Ray Norris, más adelante, anunció el traspaso del artículo “Objetos de radio circulares inesperados a alta latitud galáctica”, subido a la plataforma arxiv.org, hacia las Publicaciones de la Sociedad Astronómica de Australia (ASA), cuyos miembros son profesionales activos y estudiantes de posgrado.

Aunque no se ha postulado una respuesta clara, Norris apuesta por analizar ondas de galaxias distantes e incluso verificar choques de estrellas de neutrones, la etapa donde una estrella supergigante masiva agota el combustible en su núcleo.

“Del puñado que hemos encontrado hasta ahora, estimamos que hay alrededor de 1.000 ORC en el cielo”, acotó el experto de la Western Sydney University.

Es probable que este evento cosmológico cambie nuestra concepción de lo que significa el universo. Solo queda esperar una correcta alineación de los telescopios en la Tierra.