Científicos en Israel logran producir electricidad a partir de plantas

Yacoby examina un fotobiorreactor durante el proyecto de investigación para demostrar las capacidades evolutivas de las plantas con el sol para producir energía. 11 de junio de 2020. | Foto: Jack Guez / AFP

Investigadores de la Universidad de Tel Aviv, partiendo de la esencia de la fotosíntesis, han demostrado que cualquier planta es capaz de transformarse en una fuente eléctrica.

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La República
11 Jun 2020 | 17:24 h

Un equipo de científicos de Israel ha logrado producir con éxito electricidad a partir de las plantas tras casi seis años de investigación, demostrando que estas tienen la capacidad de producción eléctrica particularmente eficaz, basada en el proceso de la fotosíntesis, y que pueden ser una fuente de energía “limpia”.

El estudio, publicado por la revista científica británica Energy & Environmental Science, estuvo dirigido por el profesor Iftach Yacoby, director del Laboratorio de Energía Renovable en la facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Tel Aviv, en colaboración con el profesor Kevin Redding, de la Escuela de Ciencias Moleculares de la Universidad de Arizona.

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“En cada planta de color verde hay una sustancia llamada clorofila. Esta sustancia es la base de las células fotovoltaicas biológicas de la planta”, explicó Yacoby. Los investigadores tomaron una de estas células, la incubaron y la plantaron en un punto estratégico de hidrogenación, la enzima que produce hidrógeno.

Un colaborador de Iftach Yacoby trabaja en el proyecto de investigación. 11 de junio de 2020. | Foto: Jack Guez / AFP

A continuación, sumergieron esta nueva enzima, que es “equivalente a una máquina biológica que puede producir hidrógeno” y la juntaron para que se asiente en el zócalo de la célula de unas algas microscópicas verdes.

“La inserción se realizó utilizando una tecnología conocida como cañón. Es un pequeño cañón de helio de alta presión que dispara nanopartículas de oro recubiertas con ADN, una tecnología que ya ha estado en el mercado durante 20 años”, detalló el profesor.

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Para los científicos era importante saber que habían alcanzado un punto “que permitiría un suministro de electrones de casi el 100 %”. Así fue cómo se dieron cuenta que “este es un sitio estratégico, que si se adhieren a alguna enzima obtienes exclusividad en la corriente eléctrica”.

Las muestras de algas microscópicas. 11 de junio de 2020. | Foto: Jack Guez / AFP

“Cuando comenzó a producir hidrógeno, probamos que teníamos un enchufe para todo, aunque de tamaño nanotérmico. Si adjuntas una enzima que produce hidrógeno, obtienes hidrógeno, es el combustible más limpio que puede haber”, señaló Yacoby. “Es una plataforma eléctrica dentro de una célula vegetal viva”.

“Todas las plantas verdes contienen 'paneles solares' reales. Saben cómo absorber la radiación solar y transformarla en una corriente de electrones. Este es el significado de la fotosíntesis: usar la luz solar para generar una corriente eléctrica”, explicó Yacoby. El desafío estaba en extraer esta corriente de las plantas y utilizarla para otros fines.

Iftach Yacoby examina un matraz. 11 de junio de 2020. | Foto: Jack Guez / AFP

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“En casa, para hacer funcionar un aparato eléctrico, simplemente conéctelo a una toma de corriente. En el caso de una planta, se trata del orden de los nanómetros. No sabemos dónde enchufarlo”, continuó Yacoby. “Eso es lo que hicimos en este estudio. En las células de las plantas, descubrimos que se pueden usar como un receptáculo para cualquier cosa, con solo un tamaño de nanómetro”.

El profesor afirmó que el estudio “abre la puerta a un nuevo campo de la agricultura, equivalente a la producción de trigo o maíz para la seguridad alimentaria, que podrá utilizarse para producir energía” y que, a largo plazo, permitirá reducir la contaminación en sectores como el transporte y la industria pesada.

Iftach Yacoby, jefe del laboratorio de energía renovable de la Universidad de Tel Aviv. 11 de junio de 2020. | Foto: Jack Guez / AFP

No obstante, pese a los resultados prometedores de la investigación, Yacoby dejó claro que aún se requiere más trabajo en la materia y un tiempo considerable para su desarrollo comercial. “Necesitamos una mejora de entre 5 y 10 veces para alcanzar una justificación económica para un proceso piloto. Creo que podremos lograr esto en los próximos 10 a 15 años”, manifestó.

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