Cargando...

El costo de la vía autoritaria, por Harold Forsyth

La reconciliación nacional exige desmontar las medidas antidemocráticas y recuperar las formas democráticas para superar la división y el autoritarismo.

keiko
Keiko Fujimori: "Nos hubiese gustado que nos dieran mayor facultades"

Un alto funcionario del gobierno ha dicho que Keiko Fujimori quiere ser “la presidenta de la reconciliación” para, de inmediato, señalar que los partidos de la oposición están “jugando el juego de la extrema izquierda”. Y esto lo dice cuando en toda la estructura del Estado es la ultraderecha nativa la que tiene una posesión casi absoluta del poder.

Pero vale la intención original, porque reconciliar al país es algo imprescindible y todos saludaríamos la iniciativa.

Para esto sería necesario, sin embargo, desmantelar con hechos el aparato antidemocrático gestado por el anterior Congreso y dar señales concretas de una voluntad de vivir en democracia.

Pero no parece ser el caso, porque lo que se está dando es una acumulación de anomalías que se difunden desde las alturas del poder y nos tienen más divididos que nunca. Entonces, en vez de reconocernos como un solo pueblo, estamos agregando odio a la desigualdad.

Es absurdo que el fujimorismo se haya dejado ubicar alegremente en el espacio ultraderechista, que es el principal gestor del odio en todo el planeta. Alberto Fujimori nunca se manejó en el binomio derecha-izquierda y más bien cultivó la eficiencia como la base de su gobierno, aunque la verticalidad de su estilo le arruinó buena parte de su vida.

En todo caso, la realidad es una y el fujimorismo de estos tiempos se alinea de modo acrítico con las fuerzas políticas y sociales por las cuales asistimos al espectáculo de un mundo disparatado e incoherente en el que, además, la buena educación es vista como un signo de debilidad.

Todavía está a tiempo el gobierno para corregir rumbos y afirmar estilos en los que prime la educación y las formas democráticas. Ello supone, ciertamente, medidas audaces como derogar leyes contrarias al Estado de derecho y difundir paradigmas de unidad. De lo contrario, el costo de proseguir con líneas autoritarias va a generar, más temprano que tarde, el advenimiento de un nuevo momento constituyente en nuestro país.

Senado desnaturaliza el reglamento del Congreso

LEER MÁS

Educación rural y desigualdad de género: barreras persistentes, por Misión Educación

LEER MÁS

Chabuca Granda, Victoria Angulo y la historia de “La flor de la canela”, por Eduardo González Viaña

LEER MÁS

Cuarenta y seis años de facultades delegadas, por César Azabache Caracciolo

LEER MÁS