Cargando...
Mundo

El francés que recorre el planeta a bordo de una bicicleta cubierta con paneles solares

David Ligouy salió de Marsella en noviembre del año pasado y ya cubrió 10.000 kms. Viaja para alzar su voz contra el cambio climático, la desigualdad y el racismo. La República conversó con él.

Para llegar hasta aquí —un parque de Surco, esta tarde, a bordo de una bicicleta cubierta con paneles solares en la que ha recorrido más diez mil kilómetros del planeta— a David Ligouy le bastó un sueño.

Fue en 2015. Benito, su hermano gemelo fallecido por una tetraplejía cuatro años atrás, le habló en aquella siesta sobre el cambio climático: la devastación. Al menos así le gusta contarlo.

“Es una historia muy personal —dice David (51), que viste un modesto bividí verde, short deportivo y ojotas—. Fue una conversación en la que me explicó qué iba a pasar en la tierra, con el calentamiento global, etcétera. Curioso porque él estaba muy comprometido con estas cosas".

Graduado en la carrera técnica de Electrónica, empezó a fabricar una bicicleta. La ideó a su gusto, con un asiento acolchado y con pedales espaciosos.

La cubrió de paneles solares que le aseguraron un alcance de 120 km en verano, 80 km en otoño y “mucho menos” en invierno. Y una batería recargable para enfrentar los días sin sol.

A bordo de ese “bicho apacible”, como le gusta llamarla, se enfrascó en una odisea: recorrer el mundo para remover conciencias.

Ha pisado catorce países como actual miembro de la Asociación por la Paz, que forma parte de la ONG Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, ganadora del Nobel de la Paz 2017.

Dicho de otro modo, David Ligouy no viaja por placer: su periplo responde a un activismo en pro del clima, la paz y la biodiversidad.

Tras recorrer Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Macedonia, recaló en América Latina. Primero en Argentina, luego en Chile y ahora en la capital de Perú, donde hoy, a las 5 p.m. de un jueves de marzo, recibe a La República.

En unos días seguirá por Ecuador, Colombia y América Central hasta llegar a Estados Unidos, desde donde saltará a Japón.

Cuando le preguntan por qué, David Ligouy parafrasea a Rabelais: porque “una ciencia sin conciencia no es más que la ruina del alma”.

Llevas 15 días en Perú, ¿has podido tener una radiografía de este país visto desde la capital?

Es muy duro. La pobreza y la injusticia es más fuerte. Es como una caja de box donde te reparten golpes todos los días, esa es mi impresión. Perú necesita ser más soberano, despertar. No estoy aquí para dar una dirección a su país, sino para mostrar una perspectiva de mis objetivos.

Lo primero que debo decir es que urge la construcción de ciclovías, es barato, es infraestructura limpia y sostenible para todos.

¿Te resultó complejo idear una bici tan “sofisticada” como la tuya?

No, pero es la única en el mundo que emplea tres energías: la de mi cuerpo, la solar y la eólica. Es un híbrido. En un viaje, por ejemplo, hago 100 km por día hasta llegar a la plaza de alguna ciudad. Ahí me encuentro con activistas y hablamos sobre la contaminación, sobre la escasez de agua, el medio ambiente.

El episodio de tu hermano fue demoledor, pero revelador sobre todo.

Es una historia un poco personal. Yo soy técnico eléctrico. (La construí) en mi estudio. El 2011 se murió mi hermano gemelo, cuatro años después tengo una conversación con él, donde me explica qué va a pasar en la Tierra. Hay que hacer mucho más, me dijo. Que el dinero y el éxito no es tan importante.

A bordo de su bicicleta por el mundo, el francés David Ligouy busca crear conciencia sobre el clima y la paz. Foto: La República.

Viajar en bici es una manera humilde de encontrar personas: yo soy mas bajo que tú. Llevar alegría, un poco de locura quizás. Por cada kilómetro recorrido trato de concientizar a una persona y tres colegios por día. Es que tú y yo no podemos hacer nada solos.

¿Qué es lo más curioso o memorable que te ha pasado?

Que las personas se expresan con bondad. Cada día tres o cuatro se me acercan para ayudar o preguntar.

Me dijiste que piensas hacer algo así como un ‘movimiento mundial de bicicletas solares’.

Sí, quiero que mas personas vengan conmigo. Tú puedes construir tu bici solar. En Chile se organiza una carrera anual que parte de Santiago a Arica, sin problema.

Greta Thunberg viene llevando un mensaje poderoso a los jóvenes, los está haciendo más partícipes.

Los jóvenes tienen mucho más preguntas. Y una creatividad, imaginación, transformación, un sentimiento de libertad que es muy nuevo.