Gran incendio destruyó más de 300 viviendas en cuatro pueblos jóvenes del Callao

¿Negligencia? Recicladores habrían originado siniestro por quemar cables en ribera del río Rímac. Fuego duró casi 10 horas. Hubo saqueos y tres heridos.

30 Oct 2013 | 23:30 h

Ernesto Guerrero.


La mayoría de las casas parecían de utilería. Más de 300 rústicas viviendas edificadas con palos, madera y calaminas, en cuatro 4 pueblos jóvenes colindantes ubicados a lo largo de una de las riberas del río Rímac, en el Callao, fueron destruidas ayer por un pavoroso incendio que estalló a las 3 de la tarde.

El fuego, atizado por el fuerte viento que azotó esa zona chalaca próxima al aeropuerto Jorge Chávez, se propagó en minutos. Las familias que ocupaban los precarios inmuebles apenas pudieron escapar.

Los más osados, arriesgando sus vidas, trataron de rescatar parte de su mobiliario. Desesperados, en medio del caos imperante, muchos de los damnificados confiaron a ciegas en improvisados socorristas, quienes acabaron robándoles sus pertenencias.

"Hubo saqueo, sí, pero solo hasta que llegó la policía...", admitió el general Claudio Tello Benites, jefe de la Dirección Territorial PNP del Callao.

La mayoría de las familias afectadas son de origen andino. Aquellas que estaban establecidas en los nacientes pueblos jóvenes Nueva Esperanza y Nuevo Progreso quedaron literalmente en la calle, no pudieron salvar nada.


Mejor suerte tuvieron los residentes de los asentamientos humanos 25 de Febrero y 200 Millas, donde un buen número de los predios son de material noble.

Los mencionados complejos de vivienda popular se encuentran cerca del cruce de las avenidas Elmer Faucett con Morales Duárez.

Vuelos en peligro

A las 4.30 de la tarde, cuando ya el fuego devoraba las casas más próximas a la ribera del río Rímac, la humareda negra que se generó en el lugar oscureció el cielo en plena tarde, complicando los vuelos de los aviones que a esa hora  partieron del primer terminal aéreo.

Debido a la magnitud del incendio, el Cuerpo de Bomberos se vio precisado a movilizar incluso a brigadistas de distritos tan alejados como La Molina y Surco.


El Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial del Callao, así como la empresa Sedapal, enviaron decenas de camiones cisterna con agua, debido a que en ese sector no hay hidratantes contra incendios.

 En medio de ese panorama desolador pudo apreciarse a mujeres, con los rostros ennegrecidos por el hollín, abandonando, resignadas, sus propiedades, llevando a cuestas  a sus pequeños hijos.

También a jóvenes y a ancianos, cargando viejos colchones, pequeñas cocinas, sillas a medio quemar y otros objetos muy valiosos para ellos.     

Eugenia Inés Sebastián Cóndor –madre soltera ayacuchana de 38 años, residente en el PJ Nuevo Progreso– da gracias a Dios por "haberme permitido salvar a mis tres hijos".

Ella vende golosinas en los autobuses durante las manañas. Sus pequeños, Javier (11), Genara (8) y Pedro (6), permanecen en casa encerrados con candado mientras su progenitora está ausente.

Milagro en octubre

"Esta vez llegué temprano, señor. Sé que el Señor de los Milagros me guió. Si no hubiera regresado a tiempo, mis niños estarían muertos", refiere Eugenia Inés.

Hasta anoche los bomberos  indagaban el origen del enorme incendio que duró casi 10 horas y solo dejó 3 personas heridas. Sin embargo, lugareños culparon por lo sucedido a imprudentes recicladores, quienes suelen quemar cables eléctricos en la ribera del río Rímac para extraer el cobre.

 

Ayuda

 

Félix Moreno, presidente de la Región Callao, anunció que ha dispuesto la instalación de un campamento, con carpas, para albergar temporalmente a los damnificados.

Todos serán empadronados. Recibirán alimentos y ayuda para reconstruir sus propiedades, subrayó el funcionario.

Te puede interesar