Desigualdad social sigue vinculada al color de la piel

En Perú y latinoamérica. Estudios detallan que cuanto más oscura es la piel de las personas, tienen menores oportunidades para estudiar, trabajar y acceder a mejores ingresos.

11 Jun 2015 | 2:20 h

Los patrones socioeconómicos establecidos hace dos siglos por los colonizadores europeos en América Latina no han perdido vigencia. Pese al tiempo transcurrido y a la mezcla de razas y culturas, las clasificaciones raciales y el color de la piel se siguen asociando a los diversos status sociales.
 
Allí nace la discriminación y exclusión que afrontan los indígenas, afrodescendientes y personas de piel más oscura. Ellos no solo tienen menos oportunidades para acceder a educación de calidad, sino también a cargos de mayor rango y por ende viven con menores ingresos al mes.
 
Esta realidad ha sido dada a conocer a través de diversos estudios sociales, entre ellos el realizado por el Proyecto sobre Etnicidad y Raza en Latino América (PERLA) en el 2010 en cuatro países: Perú, México, Colombia y Venezuela.
 
Tras encuestar a 1500 personas en cada país, PERLA concluyó, entre otras cosas, que los mestizos, los blancos o los de piel más clara enfrentan con menor frecuencia situaciones de discriminación debido a su clase social.
 
En Perú, por ejemplo, el 45% de los entrevistados de piel oscura hizo frente a algún tipo de discriminación por su status; lo mismo le pasó al 40% de los de color medio y el 30% de los de color claro.
 
En Colombia, los porcentajes disminuyen. El 31% de los consultados con piel oscura sufrieron discriminación, así como el 29% de los de color medio y el 27% de color claro. 
 
“Si analizamos la data, Perú parece ser uno de los países latinoamericanos donde la discriminación de siente con mayor intensidad”, señala el director del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y miembro del proyecto PERLA, David Sulmont.
 
La información de este estudio fue ratificada dos años más tarde por el proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop) a cargo del Barómetro de las Américas, encuesta que se realizó en todo el continente.
 
Siguiendo la metodología de Perla, este estudio ahondó en detalles como, por ejemplo, la relación entre el promedio de años de educación formal y el color de piel (ver infografía), la que disminuye conforme aumenta la pigmentación.
 
Otro gráfico muestra que las personas que tienen piel más clara tienen mayores probabilidades de estar en el grupo de hogares con mayores ingresos. En el Perú la relación es la siguiente: 40% los de piel clara, 34% los de piel media y solo el 27% de los de piel oscura.
 

 
SIGUE VIGENTE
 
Si bien la encuesta de Perla fue realizada en el 2010, Sulmont asegura que la tendencia mostrada continúa. “En estos cinco años ciertos grupos seguro han salido de la pobreza o tengan mayores ingresos, pero las desigualdades continúan”.
 
Entre las medidas que propone el sociólogo para romper esta estructura racial en el país se encuentran los programas sociales, como lo hicieron Colombia y Brasil con la discriminación positiva, asignando cuotas universitarias a grupos de afrodescendientes.
 
“El Estado intentó hacer algo parecido con Beca 18; sin embargo, este programa social solo responde a indicadores de pobreza extrema, no a variables raciales”, señala.
 
La revalorización de los elementos de la cultura andina también debería tomarse en cuenta. “Dar bonificaciones a funcionarios públicos que hablan o aprendan quechua rompería ciertos estigmas sociales”, añade el especialista.
 
A comparación de los otros países encuestados, en el Perú no se han implementado políticas claras para eliminar las brechas sociales. En Brasil, pese a tener un problema más grave con los afrodescendientes, ya lo hicieron; en Colombia se ha avanzado en el reconocimiento en los censos. Y en México ahora se reconoce el racismo como un problema en el debate nacional.

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