En Cusco jóvenes aprenden desde la cama del hospital

RESPONSABILIDAD SOCIAL. Telefónica instala aulas en nosocomio de Cusco para que enfermos continúen enseñanza.

7 Dic 2017 | 6:00 h

Desde el día de su nacimiento, Sheyla Chauca Pérez necesita de la ayuda de otras personas para movilizarse. A sus siete años tiene que vivir con una parálisis cerebral que le impide  una vida "normal".

Domingo Yapu, de más de 20 años, esperaba la muerte en una cama de un hospital. Lo desahuciaron tras sufrir un accidente en su motocicleta. Domingo iba a su trabajo en Madre de Dios cuando dos sujetos intentaron asaltarlo. Para evitar el robo pisó el acelerador, pero perdió el control, chocó con un tronco y salió volando. Cayó al piso y perdió el conocimiento.  Cuando despertó no podía moverse. 

Sheyla y Domingo estaban internados en la Clínica San Juan de Dios de Cusco cuando la Fundación Telefónica instaló un aula en ese hospital. Era parte del proyecto aulas hospitalarias que impulsa y financia la Fundación Telefónica hace 17 años en todo el país. 

Solo en Cusco, el aula atiende alrededor de 30 niños y adolescentes en edad escolar  (también a algunos mayores) con problemas de discapacidad y enfermedades. 

Los docentes Carlos Flores y Ángeles Camasca son los encargados de llevar adelante las clases en la Clínica San Juan de Dios. "Telefónica corre con los gastos de la enseñanza y nosotros damos la infraestructura para instalar el aula", explica Luis Alberto Torres, gerente de la Clínica San Juan de Dios.

Lillian Moore de Pardo, gerente de Proyectos Sociales y Educativos de Fundación Telefónica, explicó que la idea nació para ayudar a los niños que por alguna enfermedad o discapacidad veían frustrada la continuidad de sus actividades académicas. Hay 14 aulas en 12 hospitales del país. Si bien esos cursos todavía no se validan en el sistema educativo como ocurre en otros países, es posible que el Ministerio de Educación lo haga en los siguientes años.

Moore precisa que en el Perú se ha logrado avanzar en políticas de educación inclusiva para atender a menores con discapacidad, pero hasta ahora no hay una dirigida a hacer respetar el derecho del menor hospitalizado a la educación.

El aula hospitalaria es un primer gran paso hacia una política de ese tipo. En las aulas, los enfermos se divierten, socializan, aprenden a escribir, leer, pintar y fotografiar. La pequeña Sheyla , por ejemplo, aprendió el arte de captar instantáneas con una cámara. Ganó el concurso nacional de arte con una fotografía tomada como parte de las clases, y Domingo ganó el tercer puesto en redacción con la narración del accidente que sufrió y que casi le cuesta la vida. 

Moore espera que las clases dictadas en las aulas hospitalarias pronto puedan ser certificadas por el Minedu. De igual forma, el director de Educación, Elías Melendrez, apoyó esa postura porque así se garantizará el derecho fundamental de los menores a la educación. Son 55 mil menores atendidos desde hace 17 años en las aulas hospitalarias. El martes se instaló un aula en al Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (IREN) de Arequipa. En el 2012, según el INEI, casi 80 mil menores en edad escolar, menores de 15 años, perdieron clases porque una enfermedad los postró en una cama de un hospital. ♣

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