Independientes editan el grueso de la literatura peruana

El limeño Pedro Novoa, antes de fichar por Planeta, que editó La sinfonía de la destrucción, tuvo que publicar en editoras poco conocidas. 

10 Oct 2017 | 13:42 h

Las grandes editoriales solo tienen ojos para los escritores conocidos, los consagrados, los mediáticos, los que venden. ¿Quién se fija en los creadores que recién intentan despegar? Arthur Zeballos está convencido que esa encomienda la tienen los sellos independientes, que rebuscan y descubren a nuevos valores de la letras.

Por ejemplo, el limeño Pedro Novoa, antes de fichar por Planeta, que editó La sinfonía de la destrucción, tuvo que publicar en editoras poco conocidas. Diego Trelles Paz, de igual manera, pasó por esos "refugios literarios" antes de sacar La procesión infinita en Anagrama. Reconocidos escritores como Renato Cisneros o Santiago Roncagliolo también comenzaron en las filas de pequeñas casas editoras.

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"Si somos críticos, las grandes editoriales publican y venden a los escritores limeños como si fuesen peruanos. Los venden como si solo esa fuera la literatura peruana. Sin embargo, en el Perú están pasando muchas cosas más", sostiene.

Zeballos es el dueño de La Travesía, un sello editorial independiente que cumplió este mes cinco años de existencia. En su haber tiene publicados 15 libros de autores no solo arequipeños. El último de ellos es una reedición de El escarabajo y el hombre de Oswaldo Reynoso (1931-2016).

La casa del cerro El Pino, del ancashino Óscar Colchado Lucio, es uno de sus más exitosos textos. Solo quedan unos cuantos ejemplares. Caretas lo consideró como uno de los mejores libros de cuentos en 2013. La obra de Zoila Vega Salvatierra también tiene la marca de La Travesía. El editor considera que una joven promesa es Alex Rivera de los Ríos con sus cuentos incluidos en Nena.

Mantener a flote una editorial no es cosa fácil.  “En el Perú los editores son una suerte de factótum”, explica Zeballos. Y es que solo una persona hace de todo, desde los contratos con los literatos hasta el contacto con librerías que distribuirán las obras. Pero en el medio de todo está “lo más rico”, que es la producción del libro: la corrección, el diseño y poner al texto en su punto. 

Sin embargo, en el negocio de los libros hay mucha competencia. Es complicado competir con pulpos como Penguin Random House que se "come" (compra) editorial por editorial. La grandes plataformas prefieren vender sus libros. 

Pero con muñeca administrativa La Travesía está logrando captar la atención de grandes librerías. Zeballos sostiene que Lima está muy pendiente de lo que se produce en Arequipa.

"Desde hace unos años, el grueso de la literatura peruana básicamente es producida por independientes", sostiene.

 Zeballos explica que esto se nota porque algunas grandes editoriales están observando a las pequeñas para "robarles" a los escritores. "Esto significa que el sector está pujante y creciente", declara. Quizás de algunos de estos sellos salga un nuevo Mario Vargas Llosa

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