Sin agua potable: la dura realidad de 3.4 millones de peruanos

Excluidos. En muchos casos, por la geografía y ubicación de sus viviendas, no se pueden instalar redes convencionales. Solo en Lima se requieren soluciones ingeniosas para mejorar la calidad de vida de 65 mil familias de 15 distritos periféricos.

1 Ago 2017 | 6:52 h

Numila vive en la parte alta de una ladera en las periferias de San Juan de Lurigancho, al final de una pendiente sinuosa, donde la mirada se pierde entre la neblina y los cerros.
La primera vez que llegó a esta zona, fundada como la Asociación de Familias Los Girasoles, le dijo a su esposo: —De qué me sirve tener mi casita sin agua, sin luz, sin nada.
La pareja buscaba dónde mudarse. Durante quince años habían alquilado una habitación en el Centro de Lima, pero ya no tenían los ingresos para vivir de ese modo. 


Así que cambiaron de domicilio por necesidad y aceptaron la promesa de tener pronto todos los servicios básicos, pero no pasó mucho tiempo para que aquel ofrecimiento se revele más complicado de lo que parecía. 

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Por la ubicación y geografía del lugar, le explicaron, instalar una conexión tradicional de agua potable era técnicamente inviable, incluso en el largo plazo, además de ser poco sostenible en términos financieros.


Este año, en su mensaje a la Nación, el presidente Pedro Pablo Kuczynski anunció que en el 2021 todas las zonas urbanas y el 84% de las rurales tendrían agua potable en sus hogares. Pero ¿cuál es el diagnóstico actual?


Los no atendidos


Solo en Lima, Sedapal ha identificado a unas 65 mil familias como la de Numila, que no tienen ni tendrán agua potable por mecanismos regulares, con las peligrosas consecuencias que ello conlleva para su salud y calidad de vida.


De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Programas Estratégicos (2016), en la capital son 391 mil las personas sin acceso al mencionado servicio, cifra que supera los 3.4 millones cuando se mira la realidad nacional. 


En relación al alcantarillado, los números son todavía más elevados: en Lima 662 mil habitantes no tienen dicho servicio y en todo el país son más de 8.3 millones. 
El sistema está formado por 50 empresas prestadoras de servicios de saneamiento (EPS), las cuales atienden al 62% de la población nacional. Se calcula que el 41% de las conexiones domiciliarias pertenecen a Sedapal, es decir, están ubicadas en el ámbito de Lima y Callao. 


De otro lado, existen al menos 500 municipalidades que administran directamente los servicios de agua potable en regiones. En la mayoría de casos, estas entidades no cumplen con brindar agua y saneamiento conforme a los requisitos de calidad que establece la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass).


También se han detectado centros poblados que se encuentran fuera del alcance de las EPS y de los propios municipios. El Ministerio de Vivienda tiene registradas más de 81 mil localidades de este tipo. De ese total, más de 50 mil no tienen ningún sistema sanitario, ni tampoco un plan para ser atendidos. 


Los indicadores de cobertura, sin embargo, no son los únicos que se deben tener en cuenta, sobre todo si se tiene presente que está en curso una reforma de la Carta Magna para reconocer el acceso al agua potable como un derecho constitucional.


Según consta en el Plan Nacional de Saneamiento 2017-2021, en las zonas rurales el 71,2% de las personas accede al servicio de agua potable en la actualidad. No obstante, de ese total solo el 2,2% del recurso obtenido puede considerarse 'seguro'.


Propuesta piloto


La inversión estimada para cerrar la brecha de acceso al agua y saneamiento es de S/ 49.5 mil millones, según el Ministerio de Vivienda. De este monto, el 21,4% se destinará a financiar proyectos en Lima. 


“En Sedapal podríamos hacer todos los proyectos que tenemos para los próximos años, pero siempre va a quedar un grupo de asociaciones de vivienda al que no se va llegar. Si no llegan las grandes inversiones, entonces hay que atenderlos de manera no convencional”, plantea Rudecindo Vega, presidente de directorio de la entidad. 


Para hacer llegar los servicios a las 65 mil familias ubicadas en la zona periférica de la capital se ha desarrollado un modelo ecológico de agua potable y saneamiento (ver infografía), que busca reducir la exclusión que padecen las poblaciones vulnerables, entre ellas, las que viven en situación de pobreza y pobreza extrema.


En este enfoque, explica Sedapal, las aguas residuales y las excretas son consideradas recursos, no residuos, y por lo tanto deben ser aprovechadas en lugar de desecharse. Esa es la base del modelo.


Con ese fundamento, el primer paso es asegurar la disponibilidad del agua. Para ello, en las laderas se construirán reservorios artificiales que pueden ser de concreto, metal o polietileno, según las características de la localidad a intervenir.


Luego, desde la red secundaria más cercana, ese gran recipiente se puede llenar con la ayuda de camiones cisternas o mediante un sistema de bombeo. Desde allí nacerá cada una de las conexiones domiciliarias, que tendrán sus propios micromedidores y permitirá un pago más justo por el recurso.  


En la actualidad, una familia en un sector periurbano consume, en promedio, 2 metros cúbicos de agua al mes (m3/m), lo que se encuentra por debajo de la media de la capital, que supera los 19 m3/m.


Sin embargo, el precio en estos sectores es mucho más elevado. Mientras que en un distrito con agua potable se paga S/ 2,21 por m3, en lugares como la asociación Los Girasoles, ese gasto llega hasta S/ 25 por la misma cantidad. 


En cuanto al saneamiento, la iniciativa contempla utilizar los llamados 'baños secos' o biodigestores, según la necesidad de cada localidad. Esto permitirá tratar las aguas residuales y los sólidos fecales para ser reutilizados. 


A través de trampas de grasa, el uso de material secante, humedales artificiales y sistemas de canalización, esos recursos se pueden aprovechar para crear parques y jardines, biohuertos domésticos, entre otras aplicaciones. 


En la primera fase, estos proyectos se ejecutarán en 506 localidades de Lima, ubicadas en 15 distritos, pero la experiencia podría replicarse en otras partes del país.

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