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Amenaza del fujiaprismo a la premier Aráoz es pura fufulla.

12 Oct 2017 | 6:00 h

Luego de una muy cordial recepción a la premier Mercedes Aráoz, y del adelanto de un voto de confianza sin contratiempo, la oposición fujiaprista –y su combo al que se suben AP y la izquierda– está haciendo la finta de ponerle complicaciones en la sesión parlamentaria de hoy simplemente para marcar su territorio, pero la posibilidad de que no se la otorguen es prácticamente nula sencillamente porque muchos ganapanes no van a arriesgar su curul.

Todo iba bien, pero la oposición necesitaba un argumento para hacer sentir que tiene la sartén por el mango frente a un gobierno de frecuente vocación por ser timorato.

Y lo encontró en el rechazo del presidente Pedro Pablo Kuczynski de asistir a la citación de la comisión Lava Jato, especialmente por el comentario desatinado de responder que dicho grupo de trabajo “es un circo”.

PPK tiene el derecho de no asistir a esa comisión, aunque políticamente le convendría ir como expresión de compromiso con una lucha contra la corrupción caiga quien caiga.

Y esto es importante para un gobierno como el suyo al que no se le ve, hasta ahora, entusiasmo por las políticas anticorrupción.

PPK debería ir a esa comisión incluso a pesar del riesgo que supone un grupo de trabajo tan desbocado como el que preside Rosa Bartra, a quien más que interés por la lucha anticorrupción se le nota la vocación por proteger a Keiko Fujimori.

Además, se equivoca el presidente Kuczynski al tildar a esa comisión de ‘circo’, pero no porque no lo sea –en realidad, un circo es un espacio con reglas más claras y transparentes que un grupo que usa la anticorrupción para hacer lo contrario o para el autobombo de sus miembros–, sino porque es un comentario que solo les da carne a los leones de los que suele hablar Kenji Fujimori.

La oposición, simplemente, está rayando la cancha para marcar su territorio, pero es altamente improbable que no le vaya a dar el voto de confianza al gabinete Aráoz.

Primero, porque negársela a un gabinete que recién empieza deterioraría mucho la imagen del fujiaprismo ante una ciudadanía que no parece querer mucho ruido.

Pero, segundo, y mucho más importante, porque los congresistas no van a querer exponerse a censurar a un segundo gabinete que habilite al presidente PPK para disolver el congreso y, así, perder su curul y el derecho a pasar por caja a cobrar su sueldo a fin de mes. Incluso si hasta Keiko Fujimori quisiera eso, en su partido hay mucho ganapán que no quiere correr ese riesgo.

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