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Miercoles, 17 de Enero de 2018 | 14:2:03 pm

Albert y Herbert Soriano: “Nos piden ampliar nuestra franquicia de bar en países como Francia y Australia”

El sueño del negocio propio muchas veces queda en ello: un sueño. Albert y Herbert Soriano, junto al apoyo de toda su familia, lograron unificar conocimientos y habilidades que tenían tanto en la ingeniería como en el arte del bar para formar Wandering Bar, emprendimiento que ha crecido a base de esfuerzo.

Ustedes dos no solo se encargan de Wandering Bar, sino que también tienen otras profesiones...

H: Eso es lo más irónico de la vida. Yo trabajo en la Fuerza Aérea y Albert es ingeniero de sistemas e informática de una empresa, pero ahí están nuestros clientes grandes. Cuando todas esas personas veían que nosotros estábamos metidos en este tema, decían: '¿Cómo lo hacen?'

¿Costó la organización al inicio?

A: No, fue fácil porque tuvimos el apoyo de nuestra familia y amigos. Trabajar en equipo fue lo que nos ayudó a salir adelante.

¿Cómo nació Wandering Bar?

H: Nosotros empezamos en la playa, en Punta Rocas. Tengo un familiar que me dijo: 'Herbert, tú sabes de barras. Tengo mi restaurante, me he ganado mi concesión toda la temporada. ¿Quieres trabajar conmigo?'

¿Y qué le respondiste?

H: Al toque acepté. Le dije que podía armar una barra. La hice y él quedó asombrado.

De la playa pasaron a un club.

H: Nos fuimos al club Náutico de Punta Hermosa. Conocimos a un señor en Punta Rocas que le encantó el mecanismo que teníamos y nos pidió que trabajemos con él en su restaurante dentro del club.

¿Cuál fue el reto?

Darle otra presentación a la estructura y quedó asombrado con nuestra propuesta. 'Tantos años que trabajo acá y nadie se ha imaginado en poner algo así'.

¿Cómo incursionaron en los eventos privados?

H: Un cliente se acercó y nos preguntó por la barra, el servicio, y le gustó. Nos consultó si podíamos llevar la barra a su casa.

Finalmente, el punto de partida...

De boca en boca se fueron pasando la voz y ya estábamos en matrimonios, cumpleaños, quinceañeros, etc.

Claro, fue orgánico.

A: Nosotros solo habíamos pensado en hacer esto los veranos en la playa. Después, a pedido del público, dijimos que teníamos que hacer algo más sofisticado, ya no de madera, sino algo electrónico. Empezamos, así, a mezclar toda la experiencia de bar que teníamos.

¿Cómo así?

A: Mis hermanos tienen conocimiento en sistemas, son arquitectos y más. Hemos hecho una fusión de ideas y este es el fruto de todo ello.

¿Nunca tuvieron el temor de no cumplir con las expectativas?

H: Cada evento es una experiencia. El que quiere hacer negocio, el que quiere emprender, no puede decir que no.

Ya son conocidos en Lima. ¿Qué sigue ahora?

H: ¡Llegar a Australia y Francia! Nos están pidiendo una franquicia en ambos países y la cosa está bien avanzada. Además, queremos llegar a las principales provincias del país, porque en Lima ya estamos posicionados.