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Camaleón con zapatillas


Un ‘doctor’ enfermo del corazón

Posted on Agosto 23, 2009 by camaleon

A Juan Carlos, en la cuadra ocho del jirón Azángaro, en el centro de Lima, lo conocen como el “Doc”. Pero en realidad, lo único de doctor que tiene es su mandil porque es enfermero. Él tiene su consultorio en la vía pública, al frente de una casa amarilla, donde toma la presión arterial.

Cuando salió del colegio, postuló a la Universidad Villareal para estudiar Medicina Humana aunque el sueño se esfumó rápido por falta de recursos. Pero no quiso estar lejos de los enfermos. Por eso ingresó a un instituto a estudiar enfermería técnica.

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Empezó a trabajar en el hospital María Auxiliadora. Envió su solicitud para ser residente pero nada. Vio pasar muchos calendarios, desde los subidos de tono, esos que son las delicias de las mecánicas y factorías, hasta los de bolsillo y nada.

Y llegó una carta para él. ¡Denegado! Decía el documento para ponerle un rótulo a su vida, para hacerlo sentir excluido del sistema estatal de salud. Enfermo de cólera, rompió  la resolución y se fue. De alguna manera, esa decisión radical, le devolvió la sonrisa al rostro porque ahora se siente libre: Ya no trabaja dentro de cuatro paredes, ya no tiene que marcar tarjeta, pero no tiene sueldo fijo, ni seguro.

Chamba es chamba
Trabaja de lunes a domingo. De nueve hasta las cinco de la tarde. Al día gana como promedio 50 soles.  Primero estuvo midiendo la presión por su casa en San Juan de Miraflores, después se fue al Jirón de la Unión, donde sacó 137 soles en tres horas. Era 1993 y todavía no existía los “medidores de presión” en las farmacias.

Después envió una solicitud al municipio para tener un puestito donde pudiera tomar la presión. Se demoraron cuatro meses en responderle: denegado. Es más, le dijeron que si lo veían, lo botaban. Así de duró, así de cruel, así de simple. Todo porque está prohibido. Como era de esperar, también este documento terminó echo jirones.

Más tranquilo, más cómodo, trabaja desde hace tres años en la cuadra ocho del jirón Azángaro. En estas cuadras se puede encontrar cualquier título universitario, incluso uno de médico. Por eso no cuelga su certificado verdadero de estudio, porque no le creerían.

Cuenta que hay clientes que confunden la presión arterial con la temperatura corporal. Otros le dicen que su máquina está fallada, que se compre una digital. “Pero esta es mejor porque funciona con mercurio. Lo compré en 1981. Me costó 75 dólares, ahora cuesta el doble. Esta maquinita es Alemana. Vea,  acá dice: Made in Germany”.

Viene un señor de unos 70 años. Tiene un gorrito que oculta su calvicie. Está encorvado por la edad y camina despacio como si arrastrara los pies. Saluda al ‘Doc’ y se sienta. Se remanga la camisa y dice que se siente un poco mal, que le ha subido la presión y se queda dormido.

-  8. 4. Tiene la  presión baja, diagnostica el ‘Doc’
- ¿Ahora qué hago pe’?, pregunta el anciano despertándose
- Tiene que tomar Efortil o sino cafecito. Cuando una persona tiene la presión bien baja le da sueño, como a usted.
- Tal vez se me ha bajado la presión, porque anoche  he tenido relaciones
- ¿Que a tenido qué?- yo le pregunto
- ¡Relaciones! Acaso ya no escucha bien, joven

El doc riéndose le dice que en realidad eso lo relaja y en vez de bajar la presión, la hace subir. Cuenta que ha leído noticias donde las personas que tienen la presión alta y tienen relaciones sexuales se le sube y mueren. Le da un paro cardiaco o un derrame cerebral en cuestión de segundos.

-¿Su enamorada cuántos años tiene?- le pregunto al anciano
- No, no,  ha sido un sueño. Pero en el sueño yo era joven y ella también. Entonces estoy por continuarla y me desperté. Eran las cuatro de la mañana. ¿Qué significa ese sueño, doctorcito?
- Que tiene buena suerte, diagnostica el “Doc”.
***
Le duele el alma
Este “médico” está enfermo de desamor, no se ha vacunado contra el olvido y sabe que la mejor medicina es el pasar del tiempo. No se llegó a casar porque su enamorada, después de tres años de relación, salió embarazada, pero de otro hombre.

En ese entonces, el ‘Doc’  tenía 24 años. Ella era de Huaraz y la iba a visitar cada vez que podía. Cuando la vio, ya había dado luz. No le dijo nada. Se despidió y se fue prometiéndose nunca volver a esa tierra fría y sin amor. Ese día fue muy triste, pero no le bajó la presión.  “Amor a la distancia es cuernos fijos”, filosofa jugando con su estetoscopio.  Después tuvo algunas amigas, pero nunca más algo serio: se quedó curado.
**
Juan Carlos sigue midiendo la presión, matando las tardes sentado leyendo su periódico, conversando con sus pacientes, escondiéndose de los municipales y arrepintiéndose de romper los papeles. Sabe que algún día su presión arterial será de cero y habrá acabado todo, que siempre quiso casarse con su primer amor, pero ahora ella tiene una familia; que siempre quiso ser médico, pero solo llegó a ser enfermero con un consultorio en la calle; que siempre quiso salvar una vida, pero no pudo salvar ni la suya; que le han herido el corazón -una de las peores enfermedades- y sabe que esa herida, tal vez, nunca sane.


10 Comentarios

  1. Mikhail

    jamás he sido un primer un comentario. se nota que te haz quedado sin hinchas, lo bueno es que siempre estan los amigos.

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  2. Tom

    No es el mejor de los artículos, pero gusta.

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  3. AHuayhuas

    Holaaaa!! Me alegra que hayas vuelto a escribir. Me empezare a ponerme al dia. Êscribes muy bien ya te lo dije pero no me cansare de decirlo. Y los temas que tratas son pegagoso haces que uno termine de leerlo todo.

    ES verdad la medicina no todo lo cura.

    Exitos.

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  4. EddU

    Bienvenido nuevamente, imagino que el trabajo te alejo de tus blogs, no te pierdas de nuevo…
    saludos
    Eddu

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  5. Tio Ricardo

    Estimado Alfredo:

    Saludos, recién empiezo a leer tus notas y me parecen interesantes, sobre todo por las calles de Lima.Si hicieras recorridos mas precisos con detalles de cada cuadra y calle seria interesante.

    Saludos.

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  6. Ow@R

    Qué tal Alfredo, tu blog como bien lo mencionaron es interesante.

    Juan Carlos es el típico sujeto que quiso pero no pudo lograr lo que tanto anhelo (ser un exitoso Doctor, casarse y tener hijos con aquella mujer), fue tanto el desfortunio que vivió y vive que es de admirarse puesto que, le hace frente a la vida y no se amilana. ¿Cuántos sujetos así ya se estuvieran mendigando, robando, o más aún, cuántos ya se habrían suicidado?… Al menos mide la presión y diagnostica como si fuera médico… :)

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  7. silvia

    hola, que tal historia de este hombre, muy interesante, para reflexionar, lo que mas me gusta de todo es que pensandolo bien hizo bien, tiene su negocio propio, le da mas que si estuviera en un consultorio u hospital, no hay mejor cosa que la libertad, y la perseverancia en lo que hace le dará el exito, mucha suerte a este “doctor”.

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  8. hilberts

    esos patas son una conpleta lagartija por qe ai entan metidos los tombos

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  9. carlos cvacho

    las japonesas son ricas

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  10. marce

    ay que pena saber la historia de ese señor. Yo simpre lo veo cuando estoy por jiron de la union. Esta cercita de la republica. Me gusto lo escrito! ay pero ahora simpre que lo vea…me va a dar tristeza x su corazon partido abuuuu

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