“Da vergüenza esa pituquería que cholea”

MARIANA DE ALTHAUS. Directora teatral actualmente dirige El lenguaje de la sirena, obra situada en una playa limeña y en la que critica, con humor, las distinciones de clases sociales.

Jorge Eslava/


Mariana de Althaus no descuida la escena limeña. Para ella escribir teatro y dirigir, además de conducir talleres, se ha convertido en un acto natural. Casi una sístole y diástole que la lleva siempre a una desgarrada exploración de personas y relaciones humanas de un sector de nuestra sociedad.  

En un balneario exclusivo, una familia departe en la playa. Un viento helado presagia un tsunami, pero el mar traerá una bella criatura que hará añicos la aparente armonía. La obra se llama El lenguaje de la sirena y actualmente Mariana de Althaus la ha puesto en escena en el MALI.

Vuelves con una nueva obra de tu temperamento: muy visceral contra ciertos comportamientos sociales, pero con una puesta en escena que apela al sentido del humor. ¿Cómo ves esta pituquería limeña?

Yo soy pituca para cierto grupo de gente y, seguramente, lo soy en algún sentido. Lo que observo con perplejidad en esta obra es esa pituquería huachafa e ignorante que necesita diferenciarse a toda costa, ponerse siempre en un lugar superior y mirar a los demás con displicencia; que necesita cercar su territorio para no ser “invadido” por aquellos que considera “diferentes” o incluso peligrosos. Me da vergüenza esa pituquería que cholea y se aprovecha de su poder o su dinero para denigrar o humillar a las personas que trabajan para ellos, la reconozco como un rezago colonial y una señal de atraso.

De la visión testimonial que ofrecían las tres actrices en Criadero has optado por una mirada personal. ¿Te identificas con la interpretación que ofrece el texto y la atmósfera de la obra?

Todas las obras que hago son absolutamente personales, de ahí el riesgo a ser demasiado autorreferencial. Empecé a escribir teatro porque los textos ajenos no decían exactamente lo que yo quería decir, y me ocurre igual con la dirección: dirijo mis obras porque de esa manera trato de completar en el escenario la idea que imaginé al inicio. El proceso de ensayos me permite terminar la última versión del texto.
Además del humor, esta vez la dramaturgia ha recurrido a un elemento fantástico.

Ya había usado elementos fantásticos en anteriores obras. Me gusta introducir elementos que irrumpen en un contexto totalmente realista, pero que no lo comprometen, solo generan un desequilibrio y funcionan como una metáfora. Se me ocurrió lo de la sirena porque vi una noticia sobre el hallazgo de los restos de una sirena muerta en una playa extranjera y pensé: “Qué pena que no la encontraron antes”… y luego: “¿Qué hubiera pasado si yo encontraba a una sirena moribunda?”.

Claro que no es un recurso para la sorpresa del público, sino que tiene una clave simbólica. ¿Es una insinuación del mito Inkarri?

Inkarri es una de las lecturas que se le puede dar a la obra, una Inkarri mujer con aleta de pez que irrumpe en una playa de blancos a vaticinar el fin del mundo. Pero también tiene que ver con las sirenas de La Odisea, cuyos cantos enloquecen a los que se atreven a oírlas. Se trata de un lenguaje que trastorna porque contiene una verdad peligrosa y subversiva. Y este lenguaje es indescifrable para los personajes de la obra, porque está expresado en quechua, un idioma tan ajeno para ellos.

¿Sientes que tu ficción dramática está cada vez más cerca de la realidad limeña?

Yo veo la realidad desde mi género, mi condición social, mi historia personal y mis obsesiones. La realidad limeña es parte de mis obsesiones, pero no la única. No creo tener un rumbo temático, escribo las obras según las preocupaciones que me vayan asaltando y tengo una tendencia a abordar temas más personales o relacionados con las relaciones humanas.

Has logrado una obra cáustica y profunda, muy chispeante a ratos.

Tengo la suerte de contar con actores tan experimentados y creativos como Javier Valdés y Sofía Rocha. Ellos y los demás actores, todos talentosos y profesionales. Sus propuestas me han iluminado constantemente zonas en las que yo solo veía brumas. 

 

Datos

 

OBRA. El lenguaje de la sirena se presenta en el auditorio del MALI, bajo los auspicios del colectivo Vía Expresa. Funciones: lunes a viernes, 8 pm. Domingo: 7 pm.

ELENCO. Lo conforman Andrea Fernández, Laura Aramburú, Gabriela Merino, Sofía Rocha, Javier Valdés, Marco Antonio Huachaca y Sergio Gjurinovic.

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