VIRUELA DEL MONO - Argentina confirma su primer caso sospechoso

“Me interesa más hacer cine peruano que Hollywood”

Plataforma_glr

Norma Martínez revela sus expectativas profesionales y no descarta convertirse en madre. Esta semana regresa al teatro con ‘La reina de la belleza de Leenane’

Por Jannina Eyzaguirre V.

Norma Martínez admite que está en la plenitud de su vida, que ama ser actriz y que no le quita el sueño hacer una carrera en Hollywood pues no es un cine que necesariamente le interese. También confiesa que como mujer no siente que haya postergado nada en su vida y que no descarta ser madre a los cuarenta.

–¿Cómo es Maureen, tu personaje en ‘La reina de belleza de Leenane’?

–La obra habla sobre la relación madre e hija, y Maureen es una mujer que está persiguiendo al amor pero su madre no la deja, la tiene como sirvienta y es un obstáculo.

–¿Norma Martínez se lleva igual de fatal con su madre en la vida real?

–Para nada. Mi madre es una mujer maravillosa. Hemos tenido nuestros choques como todos en cierta etapa de la vida –es justo, necesario y saludable, además–, pero tenemos una relación fantástica, de amistad y compañerismo.

–Maureen lo ha sacrificado todo por su madre. ¿Norma también ha sacrificado su vida personal por su carrera?

–Para nada. Creo que matrimonio y mortaja del cielo bajan, ¿no? Yo no he postergado absolutamente nada en mi vida personal por el teatro. Al contrario, pienso que el teatro ha sido un aporte en mi vida.

–¿Alguna vez pensaste en tener hijos?

–Claro que sí, y no lo descarto. Igual, tengo tres sobrinos maravillosos que son como mis hijos. Es una idea en la que pienso pero que no me quita el sueño. También podría adoptar.

–Viviste cinco años en España. ¿Por qué regresaste? ¿Te fue mal?

–En absoluto. Hice muchas cosas. Regresé para hacer Morir de amor pero luego vinieron Bichos y La fiesta del chivo. Comencé a redescubrir la ciudad y mi relación sentimental, la que tenía allá, acabó, así que se dio una mezcla de cosas que me hicieron instalarme nuevamente en Lima.

–Llegaste a Hollywood con el filme Prueba de vida junto a Meg Ryan. ¿Por qué no continuaste en la famosa meca del cine?

–De hecho fue una gran experiencia pero veo que es una lucha muy dura que no estoy dispuesta a enfrentar porque hay mucha competencia; es un mercado inmenso y no es un cine que necesariamente me interese hacer. No lo descarto, pero me interesa mucho más participar de la construcción y crecimiento del cine peruano que competir no sé con cuántas actrices de Hollywood.

–¿A qué atribuyes el despegue del cine nacional?

–A las nuevas generaciones y a que ahora somos otra ciudad. Hemos tenido un desarrollo y un crecimiento que han generado condiciones

para que surjan talentos por todas partes. Antes no había recursos, ni medios, ni posibilidades; ahora está la globalización, se trabaja más en coproducción.

–¿Qué piensas de Magaly Solier y de su intempestiva llegada al cine internacional?

–Me parece estupendo. Son esas cosas que pasan una en un millón, como un destino. Creo que ha tenido una suerte maravillosa y su talento la refuerza. ¿Por qué envidiar a alguien a quien le ha tocado eso, cuando a uno también le podría haber tocado y estaría feliz? Creo que la alegría que nos ha traído el trabajo de Magaly es tan beneficiosa para todos que hay que aplaudirla.

–¿Harás cine este año?

–Estoy en dos proyectos que postularon al premio Conacine. No ganaron pero espero que los hagan porque son dos historias que nunca se han visto en nuestro país.

–También dirigirás ‘Los monólogos de la vagina’. ¿Cuándo es el estreno?

–El 22 de setiembre en el Teatro Municipal del Callao. Será una puesta distinta con muchas actrices en escena. Hay varias convocadas: Katia Condos, Jimena Lindo, Melania Urbina, Vanessa Saba, Gisela Valcárcel... y su participación dependerá de sus agendas.

–Qué piensas de los actores que incursionan en política? ¿No es aprovecharse de su popularidad?

–Pienso que cada quien es libre de hacer lo que le apetezca en cualquier circunstancia. A veces parece que fueran oportunistas pero me gusta pensar que todos tienen el genuino interés de trabajar.

–¿Tú no te animas?

–Yo sería una mala política porque la política es un ajedrez medido y calculado, y yo no soy calculadora.

–¿Consideras que vives el mejor momento de tu vida?

–No sé si el mejor, pero estoy satisfecha con mi trabajo y mi vida personal. Estoy en la mejor edad. Creo que la vida se torna muy interesante a partir de los 40 porque los retos son distintos. Uno ya tiene experiencia y vida para ponerle a su trabajo, y eso se refleja en tus personajes.

–¿Cómo te ves dentro de algunos años?

–Trabajando menos. Me gustaría escribir y dirigir, tener un espacio en el que pueda realizar talleres, pero siempre actuando, eso nunca lo quiero dejar.