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El “Doctor Tilde” y jóvenes B que escriben la historia del Perú

21 historias. Hay un estereotipo que circula: los jóvenes aportan poco y son manipulables. Jesús Raymundo, con “Generación B. Jóvenes de la Esperanza”, desmiente esta tesis. Hay emprendedores, artistas, solidarios, influencers, etc.

Generación B. Jóvenes de la Esperanza
Generación B. Jóvenes de la Esperanza
Juan Carlos Soto

Renata Flores, poseída de la voz de Amy Winehouse, canta en quechua The way you make me feel de Michael Jackson. Josi, el joven tiktoker con más de ocho millones de abonados en sus redes sociales, arrea a las masas para protestar contra el golpe de Estado del usurpador Manuel Merino. Solischa muestra por internet cómo viven en su comunidad, Ocopata-Cusco. José Adolfo Quisocala, sigue prendado al sueño de ser banquero de los niños. Historias de jóvenes de varias regiones del país contadas por una selección de 21 periodistas convocados por el escritor y docente Jesús Raymundo.

Generación B. Jóvenes de la Esperanza”, reúne 21 historias de personajes que hacen su contribución desde diversos ámbitos: Marsivit Alejo llena las ollas comunes en Villa María El Triunfo. Los escritos son bocanada fresca, esperanza que el Perú todavía es posible con esta cantera.

Raymundo, mejor conocido con el apodo de “Doctor Tilde”, proyectó presentar el libro en Arequipa en enero. No pudo por la irrupción de la tercera ola del COVID-19. Por Zoom, el “Doctor Tilde” revela que el libro pretende romper dos ideas prefijadas: que los jóvenes peruanos son indolentes frente a la realidad y sobre los periodistas: que escriben pésimo y no salen de la pirámide invertida.

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“Tras el ascenso y expulsión de Manuel Merino del poder, los jóvenes fueron estigmatizados. La frase, jóvenes del bicentenario, comenzó a deteriorarse. De una virtud, empezó a construirse una mirada negativa. Pensamos que no. Los jóvenes del bicentenario son figuras con rostros multicolores, que están en distintas partes del país, que laboran en distintas áreas, construyen una mejor sociedad que los adultos, más inclusiva, democrática. Son protagonistas del gran cambio que buscamos”, nos dice este docente universitario, implacable a la hora de corregir la ortografía y sintaxis de textos, incluso de los políticos. Para el anecdotario, con su lupa, auscultó la irreverente carta escrita por el entonces gobernador arequipeño, Elmer Cáceres Llica, al presidente ruso Vladimir Putin para solicitarle vacunas. Detectó decenas de yerros que hizo público. Le saltaron a la yugular los trolls afines al ahora líder de Los Hijos del Cóndor.

El runa simi es virtud

En “Generación B. Jóvenes de la Esperanza”, también hay un aura de reivindicación de las raíces andinas de miles de peruanos. Por miedo a la discriminación, muchos jóvenes peruanos se avergonzaban de sus orígenes quechuas. En el libro, ser heredero del runa simi es virtud. El tayta José María Arguedas estaría feliz. Renata habla quechua por el vínculo con la abuela y Solischa también. Ambas utilizan redes sociales para enseñarlo. Estas historias son espejo retrovisor para el “Doctor Tilde”. Entonces repasa su biografía.

Raymundo nació en una familia de migrantes, sus padres emigraron de Huancavelica a la capital. Provinieron de la comunidad más pobre del país donde a diario se vive con un sol. ¡Qué se puede comprar con un sol!

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Mi abuela era mi coach en quechua. Mi madre, a veces, me recriminaba y decía: ¡qué haces hablando el idioma de los pobres! En San Marcos, me enseñaron quechua. Tuve buenas notas gracias a mi abuela, la persona que lo ayudó a conector con el arte popular. Con Arguedas consolidó ese redescubrimiento.

La mayoría de los jóvenes y sus expresiones culturales son visibilizados por redes sociales. “Cualquier persona puede ser generador de contenido”, dice Raymundo. El monopolio no es más de los medios.

¿Por qué le dicen “Doctor Tilde”?

Surge de un reportaje en televisión en donde me invitan a encontrar los errores ortográficos y gramaticales en los letreros. Antes de hacer la grabación me bautizan con ese apelativo. Apenas sale el reportaje las cuentas de mis redes sociales reciben ingentes solicitudes de amistad y a partir de ahí comienzan a llamarme así. El nombre ya está patentado en internet.