Estrés electoral y política del miedo

Una serie de paneles publicitarios apelaron al temor de un desastre económico para orientar el voto durante la carrera presidencial. Días después de la segunda vuelta, ocho periodistas renunciaron y expresaron su desacuerdo con las líneas informativas de dos programas de televisión. Tres especialistas manifiestan que la campaña electoral afectó los niveles de tensión y ansiedad de la ciudadanía.

Mensajes en vallas publicitarias fueron vistos desde el 27 de abril. Foto: composición/La República
Mensajes en vallas publicitarias fueron vistos desde el 27 de abril. Foto: composición/La República
Carlos  Atúncar

La contienda entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori estuvo teñida por campañas de miedo, incontable información falsa en redes sociales y amenazas de un futuro económico incierto. Las propuestas de ambos candidatos quedaron de lado para dar paso a la intención de relacionar al primero con el terrorismo y a la segunda con la impunidad.

Un día antes de la segunda vuelta, bancos y negocios del Cercado de Lima, aledañas a la Plaza San Martín, instalaron protecciones en sus establecimientos. El Banco Continental BBVA, comunicó que la medida respondía a “posibles alteraciones del orden público”. El analista político Gonzalo Banda, por medio de su cuenta de Twitter, sostuvo al respecto que este no era un mensaje adecuado para transmitir horas antes del inicio de los sufragios.

El politólogo Alberto Vergara, en una columna publicada en el New York Times, advirtió las estrategias utilizadas y el actuar de los medios de comunicación. “A la sociedad se le inyectó la política del terror. El fujimorismo planteó su campaña a partir del miedo al comunismo y al terrorismo, que estaría representado por Castillo. Buena parte de la sociedad fue pastoreada al pánico”, escribió.

En Lima, los paneles que centraron sus mensajes en no votar por el comunismo fueron observados en avenidas de San Borja, Lince, San Martín de Porres, El Agustino, Jesús María, Surquillo y Chorrillos. Días después, Keiko Fujimori afirmó que no fueron gestionados por Fuerza Popular. “(…) lo que yo sí denuncio es que va a haber toda una propaganda y una estrategia de generar una política de odio y una política de división”, declaró a la prensa.

La empresa propietaria de las vallas, Punto Visual, envió una carta a la ONPE y señaló que ninguna persona natural o jurídica los contrató. Además, que no tuvieron fines electorales, ya que no había “nombre ni imágenes de los partidos políticos ni de sus respectivos candidatos”.

“Antes lo hicimos en favor de la Teletón, el Terremoto de Ica, Proyecto de Internet gratis, Liga Peruana Contra el Cáncer, La Asociación de los Niños Quemados (Aniquem), los Bomberos, la Policía Nacional y de las medidas de bioseguridad: Campaña Quédate En Casa y Aprende a Salir para el caso de la Pandemia del COVID-19”, añadió Punto Visual.

Los primeros días de la campaña electoral por segunda vuelta, Fujimori Higuchi, en una entrevista con Canal N del sábado 17 de abril, aseveró que Castillo “cree en el comunismo”; dos días después, demandó a evitar que se “instale un modelo comunista’'. Castillo respondió desde un mitin en Máncora, Piura: “Hemos aclarado que no somos comunistas, no somos chavistas, no somos terroristas”.

Decenas de personas dieron cuenta de la recepción de mensajes de texto y llamadas a sus celulares con mensajes en contra del líder de Perú Libre. “Esto es para ti mujer luchadora y hombre emprendedor, el futuro de tus hijos está en tus manos”, se lee en uno de los textos, donde se adjuntaba un enlace del canal de YouTube “#yoquieroamipais #noalcomunismo”, creado el 10 de mayo y que a la fecha tiene 58 videos.

El jefe de redes sociales de Fuerza Popular, Marco Pacheco, descartó todo tipo de vínculo. “No tenemos conocimiento de ello. Y, obviamente, no sale desde la campaña de Fuerza Popular. De hecho, hay personas que nos habían ofrecido ese servicio, pero fue descartado por considerarlo publicidad invasiva”, sostuvo.

La tensión e incertidumbre generada en la ciudadanía por las estrategias citadas no son exclusivamente peruanas. En 2020, durante los comicios en Estados Unidos entre Donald Trump y Joe Biden, el estrés electoral incrementó. De acuerdo con un estudio de la Asociación Americana de Psicología, en 16 puntos porcentuales a comparación de los anteriores sufragios, de 52 % a 68 %. La institución apuntó que las personas con problemas de salud crónicos eran los más propensos.

Durante la cuarentena, en julio de 2020, el Ministerio de Salud (Minsa) y la Organización Panamericana de la Salud elaboraron una investigación que reveló que siete de cada diez manifestaron tener síntomas relacionados a la ansiedad y la depresión. Los más frecuentes: dificultades para dormir (55,7%), problemas con el apetito (42,8%), cansancio o falta de energía (44 %), falta de concentración (35,5 %) y pensamientos o ideaciones suicidas (13,1 %).

Con respecto a niños y adolescentes, el Minsa y Unicef publicaron un informe en el que se establece que tres de cada diez, que tienen entre seis y 17 años, presentaron algún problema de salud mental en el contexto de la pandemia. Además, que el 36,5 % de infantes, de entre 1,5 y cinco años, registran al menos uno de tipo emocional, conductual o atencional.

Estrés político y ansiedad

Para el psicólogo social Jorge Yamamoto, las campañas de miedo no solo fueron poco inteligentes e ineficaces, sino que generaron ansiedad en la ciudadanía. “La ansiedad es una respuesta frente a una situación que no se puede manejar, que no se puede manejar debidamente. ¿Entonces, qué pasa si los niños o jóvenes están viendo que sus familiares están peleando, que meten miedo, que se va a fregar el país, que los bancos están metiendo madera a su ventana?’”, cuestiona.

El último 10 de junio, el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) informó que el 52,2% de la población de Lima Metropolitana tiene estrés de moderado a severo, causado principalmente por la pandemia y temas de salud, económicos o familiares. La investigación trabajada con el Minsa determinó que el 51,6 % reportó problemas para dormir que ameritarían atención. “El estrés no es una enfermedad, pero puede tornarse en un trastorno mental cuando la persona estresada empieza a desarrollar cuadros de ansiedad y de depresión”, dijo el doctor Javier Saavedra, director de la Oficina Ejecutiva de Apoyo a la Investigación y Docencia Especializada de la entidad.

Víctor del Carpio Reymer, médico psiquiatra del INSM, advierte que comprobó emociones exacerbadas en sus pacientes, motivadas por los sufragios. “Si te están diciendo: tu estilo de vida en un futuro va a ser catastrófico y vas a tener una realidad alterna a la que tú esperas, definitivamente se va a identificar como un miedo normal y tener ansiedad. Actualmente, yo creo que, por este tema de las elecciones, y lo digo por mi experiencia clínica, muchos pacientes están desbordados por las elecciones, no pueden manejar este tipo de emociones”, aseveró.

Por otro lado, Ana Carranza Risco, psicóloga, docente y cofundadora de la ONG De-mentes, recuerda el concepto de estrés electoral abordado en medios de prensa norteamericanos. “Está vinculado, justamente, a cómo las épocas o campañas electorales pueden generar una respuesta de estrés de las personas. Especialmente cuando hay procesos electorales tan divididos. Creo que las campañas de miedo y todo lo que se ha venido señalando en las últimas semanas, esta idea de la democracia versus el comunismo, del amor de la patria versus el odio a la patria, estos discursos construidos a través de las campañas definitivamente tienen en impacto en la salud mental de las personas”, explica.

Carranza resalta que la tensión por el contexto político no se acentúo solo en estas elecciones, sino que está enlazada directamente con la crisis sanitaria, la vacancia del expresidente Martín Vizcarra y las marchas de noviembre de 2020. “Representa motivos para que la salud de las peruanas y peruanos se vea gravemente afectada. Esto se ha potenciado en la segunda vuelta”, agrega.

Al día siguiente de las elecciones, los carteles contra el comunismo fueron cambiados por alegorías a la ‘Blanquirroja’ y la democracia, con frases como: “Unidos por la paz”, “Democracia es progreso y libertad. ¡Viva el Perú!”, “Te alentaré siempre blanquirroja. Viva la democracia”, entre otros.

El 8 de junio, por medio de un comunicado, ocho periodistas de América Noticias y Cuarto Poder explicaron que renunciaron debido a “desacuerdos con la línea informativa” de los programas de televisión. Además, señalaron que semanas antes enviaron dos cartas a los directivos para expresar su posición. “Lejos de atender nuestras legítimas preocupaciones (...), el director periodístico, señor Gilberto Hume, señaló abiertamente que a la empresa le preocupaba la candidatura de Pedro Castillo, que le parecía un peligro contra la democracia y la libertad y que había que tomar partido en su contra”, se lee en la segunda, remitida el 24 de mayo.

Salud mental en pandemia y acciones

La pandemia tuvo efectos en la salud mental de las personas e incrementó los problemas de ansiedad, incertidumbre y depresión, indicó un informe elaborado por el Grupo de Salud de la Mesa de Concertación para la Lucha contra contra la Pobreza, integrado por el Minsa, la Sociedad Peruana de Adolescencia y Juventud, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, entre otras entidades.

“La situación crítica que vive el país, unido a la pérdida de familiares y amigos, y las noticias que se emiten por los diversos medios de comunicación que alertan de la situación sobre personas contagiadas con Covid-19 y muertes ocurridas, día a día, incrementan los problemas de ansiedad, incertidumbre, depresión, entre otros, durante la cuarentena, en la población de niñas, niños, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores”, se lee en el informe nacional.

En abril del 2018, el Minsa aprobó el Plan Nacional de Fortalecimiento de Salud Mental Comunitaria 2018-2021, que tiene como eje de acción el primer y segundo nivel de atención. Su antecedente es la Ley 29889, el cual busca garantizar los derechos de las personas con problemas de salud mental.

En tal sentido, Del Carpio refiere que los 203 centros de salud comunitarios son ahora los primeros niveles de atención y, cómo tal, la brecha en la capacidad de atención se debería acortar para el 2026. “Actualmente hay una Ley de Salud Mental. La formación de profesionales es altísima. Anteriormente, digamos, en el sistema de residentado nacional, había unas 10 plazas. Actualmente, la cantidad de plazas que hay es casi 10 veces más ese número. Con la ley se están instaurando los centros comunitarios que hay. Están llegando a los extremos más lejanos, si bien ahora hay una brecha, en un corto plazo, en tres, cuatro o cinco años la oferta se va a nivelar y la atención va a mejorar. Estos cambios se vienen dando desde el 2010. Los resultados se están viendo ahora. Lo que sí tiene que ver el sistema es la calidad de la formación”, observa.

Al respecto, el médico psiquiatra Carlos Bromley, en diálogo con Perú Check, detalló que se trabajan dos acciones más: personal de salud mental en los hospitales generales y hogares protegidos.

“Actualmente, funcionan 203 a nivel nacional. Cuando el plan se dio, teníamos 31 centros. Estos cuentan con equipos de 23 profesionales de la salud: médicos psiquiatras, médicos de familia, enfermeras, psicólogos, asistentes sociales, técnicos de enfermería, rehabilitadores, terapeutas, entre otros. La diferencia con un hospital psiquiátrico es la atención. En el primero, la atención es biomédica, centrada en los síntomas del paciente; el modelo comunitario está orientado a tratar las causas del problema”, detalló el especialista.

Carranza también resalta el avance. “Ahora nosotros tenemos en nuestro país más de 200 centros de salud mental comunitarios, y están, justamente, cerca de las personas, en jurisdicciones específicas. La idea de estos centros es que haya una mayor cercanía a los servicios de salud mental”, manifestó.

¿Cómo manejar la ansiedad?

Del Carpio subraya que es fundamental identificar si nuestra ansiedad responde a una reacción emocional ante una amenaza o situación de alarma. “Por ejemplo, si yo estoy pensando en algo que me está generando algún miedo en el futuro, definitivamente ese tipo de pensamientos me está generando ansiedad. En la situación de la cuarentena, si pienso que voy a salir y me voy a contagiar, o si por el contexto político pienso que va a haber algún tipo de conflicto, entonces mis pensamientos van generando una emoción denominada ansiedad, una sensación de miedo”, acota.

Hay que prestar atención, añade, cuando una persona identifica muchas circunstancias que lo generan y estas no son proporcionales al estímulo: “Por ejemplo, ‘la ciudad es muy peligrosa y sé que hubo un asalto, que mataron a alguien’. Si comienzo a salir de mi casa pensando solo que me van a asaltar, ya comienza a ser algo que no es proporcional. Eso necesita un manejo psicoterapéutico”.

Agrega que los síntomas continuos de ansiedad pueden desencadenar las hormonas del estrés, “que tienen correlación con el tema de inmunidad o enfermedades cardiovasculares”. Además, disminuyen las defensas, hay problemas de sueño y falta de apetito, lo que tiene que ser manejado, asegura el galeno. Si son constantes, se recomienda acudir a un centro de salud.

El experto aconseja hacer pausas activas para identificar qué está generando ansiedad: ver si es racional, tranquilizarse y analizar las posibles soluciones sin cargas emotivas. “Es importante hacerlo durante el día y en el transcurso de la semana. ‘Si tengo carga laboral, es por tal circunstancia, pero si tengo una hora de almuerzo es un momento en el que debo tener otro tipo de pensamientos, enfocarme en lo que estoy haciendo’”, recalca.

Asimismo, refiere que es importante vivir en el presente y no pensar en un “futuro catastrófico o en el pasado. ‘Mientras no cambien ese padrón, siempre van a tener ansiedad’. Es importante también la psicoterapia, donde se les enseña a tener pensamientos racionales”.

Carranza, por su parte, aconseja limitar la sobrecarga de información y tener en cuenta que las redes sociales nos tienen constantemente expuestos a noticias reales y falsas, que puedan generar más temor o exacerbar la ansiedad que uno ya puede venir experimentando. “Se debe evitar que esa exposición sea constante a lo largo del día y hacer pausas para concentrarnos en actividades que nos generen bienestar, puede ser diverso para cada persona, meditar, bailar, leer un libro, ver una novela o serie. Algo que nos ayude a despejar nuestra mente y centrarnos en otra cosa”.

También pide apoyarnos en redes familiares o amicales, que sean fuentes de sostén emocional antes que de discusión o división. “Buscar soporte en personas que sabemos que nos van a escuchar y con las que podamos conversar también de otras cosas”, enfatiza.