Puno: piden declaratoria de emergencia y base militar en La Rinconada

Joyce Guzmán

Indignación. Tras el asesinato Juan Chambi, vecinos demandan intervención militar en zona.
Indignación. Tras el asesinato Juan Chambi, vecinos demandan intervención militar en zona.

Cifras de terror. En un año se suscitaron 800 asaltos que dejaron 97 personas fallecidas y varios heridos.Empresario minero demanda intervención militar para poner orden.

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La delincuencia e inseguridad en la localidad minera de La Rinconada, distrito de Ananea, provincia de San Antonio de Putina, en Puno, no tiene cuando parar. El gerente de la Corporación Minera de Ananea, Edgar Monrroy, está solicitando que se declare estado de emergencia en este poblado.

Precisó, que, según cifras de la Policía Nacional, se suscitaron en solo un año, 800 asaltos con armas de fuego, los cuales dejaron 97 personas fallecidas. Los agentes policiales no se dan abasto para patrullar en esta comunidad minera.

Muchos de estos atracos, incluso se han dado en el interior de las diversas minas que hay este alejado poblado. Son pocos los casos resueltos o capturas.

El empresario minero, precisó además que se debe establecer una base militar, con la finalidad de frenar los hechos delincuenciales. Otro problema en esta localidad es la proliferación de locales nocturnos y prostíbulos. Cuestionó la dejadez de las autoridades, ya que años atrás, se solicitó el estado de emergencia, pero todo quedó en documentos.

En esta localidad, asentada a casi 5.300 metros sobre el nivel del mar, trabajan alrededor de 40 mil mineros, sin contar a las llamadas pallaqueras, mujeres que recogen los residuos de los minerales, que luego lo revenden.

Asesinado por sicarios

Una de las más grandes cooperativas de La Rinconada estuvo de duelo por dos días, por el asesinato del exdirigente minero y cooperativisa, Juan Gualberto Chambi Quispe, quien fue acribillado de tres balazos por delincuentes cuando caminaba rumbo a su casa, en compañía de un amigo. Regresaban tras la destrucción de una roca, que estaba a punto de caer.

Para el gerente de la Corpioación Minera de Ananea, Edgar Monrroy, fue un acto de venganza, ya que a la víctima no le robaron nada. Le dieron tres balazos por la espalda, para luego huir. El cuerpo permaneció en la calle, durante toda la noche del domingo a la espera de personal policial especializado y peritos de Juliaca. Sus compañeros conocían a la víctima como el ingeniero.

Tras este hecho de sangre, fue que el empresario minero solicitó a las autoridades regionales y nacionales, la declaratoria de estado de emergencia en este alejado lugar.