Arequipa y un panorama para el 2021 que no pinta nada bien

Brenda Flores - Castro

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18 Dic 2020 | 6:42 h
La Republica
Minera Cerro Verde. Arequipa depende de la actividad minera, la recuperación la tiene como motor principal sin embargo no es suficiente.

Nulo. Crecimiento económico del 2021 solo compensaría cifra negativa de este año. Eso significa menos puestos de trabajo. Es decir todos los despedidos con la pandemia no podrán recuperar sus empleos.

La economía de Arequipa sufrió un duro golpe durante la pandemia de la COVID-19. Y los pronósticos para el 2021 no son alentadores. Esta situación fue analizada en el webinar “Reactivación de Arequipa y sur” desarrollado por La República, que tuvo de participantes a Patricio Quintanilla, miembro directivo de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa y Germán Chávez, rector de la Universidad Católica San Pablo.

Para el cierre del 2020, la economía mistiana caería 9.5%, estimó Patricio Quintanilla, porcentaje menor a la proyección nacional dada por el Banco Centra de Reserva que contempla una contracción de 12.7%. Esto principalmente se debe al aporte del sector minero al Producto Bruto Interno (PBI) de la región. En otras palabras, sin actividad extractiva, habría sido difícil levantarse.

En cuanto al 2021 se prevé un crecimiento del 10%; sin embargo, Quintanilla precisa que esto solo compensará la cifra negativa que se carga del año anterior. En otras palabras, si se compara las cifras de 2021 y 2018, un año normal, apenas se habrá crecido medio punto.

El principal actor afectado por esta caída es el ciudadano. Germán Chávez señaló que la pobreza monetaria en Arequipa subiría de 12% al 19%, resultado de la pandemia. Mientras que la pobreza medida por necesidades básicas insatisfechas, de acuerdo a datos del Instituto de Estudios Peruanos, debe aumentar de 16.5% a 25% al cierre de este año. “Son siete puntos y tomaremos varios años en poder recuperar”, refirió Chávez.

Durante la emergencia sanitaria miles de ciudadanos perdieron sus puestos de trabajo y esto los obligó a recurrir a otras fuentes de ingreso para sobrevivir.

Con ello, el desempleo que en la región estuvo en 3.1% antes de la pandemia, y ahora llegaría al 10%, estimó Chávez. A su vez, se espera un crecimiento en la informalidad que hasta antes de la pandemia era de 65%.

Oportunidades

Ambos especialistas coinciden en que la minería es la salida para reactivar la economía, debido a su aporte del 35% en el PBI de la región.

Con China, único país que a nivel mundial que crecerá este año, se tendría una oportunidad importante, refiere Quintanilla. “China es nuestro principal socio comercial, especialmente de cobre con buenos precios en la cotización internacional”, explicó.

Por otra parte, están los proyectos mineros como Don Javier en Yarabamba, Tambomayo en Caylloma, Zafranal en Castilla y Tía María en Islay, este último actualmente suspendido por carecer de licencia social, los cuales aportarían en este crecimiento.

“No descarto que se revisen las normas y leyes que regulan la explotación minera, pero no nos cerremos a la inversión que ayudará a la economía”, manifestó Chávez.

La otra alternativa de recuperación de la región es mediante la inversión pública.

Según lo publicado por Índice Competitividad Regional del Instituto Peruano de Economía, Arequipa cayó del segundo al cuarto lugar a nivel nacional en competitividad, una de las principales causas justamente es el bajo grado de inversión pública. Entre los criterios para esta medición está la institucionalidad, donde la región ocupa uno de los últimos puestos.

“La inversión pública es algo que está en manos de las autoridades, especialmente los gobiernos subnacionales y ahí tienen una responsabilidad concreta y real”, señaló Quintanilla.

Los proyectos que aportarían significativamente en la economía de la región son Majes Siguas II, la autopista Arequipa-La Joya, el Gasoducto Sur Peruano.

Ciencia y tecnología

Patricio Quintanilla y Germán Chávez, ambos rectores de las universidades La Salle y San Pablo, respectivamente, expresaron su preocupación por la poca inversión en ciencia y tecnología, que llegaría apenas al 0.08% del PBI en el país.

“Si nosotros no nos preocupamos desde la política de gobierno, en fortalecer la ciencia y tecnología, no vamos a tener como poder soportar ese crecimiento que sea sostenible, integral y solidario y que permita que las personas puedan mejorar sus condiciones de vida”, refirió Chávez.