La ‘nueva normalidad’ de la extorsión, la trata de personas y el tráfico ilícito de drogas en el Perú

Andrea Abanto

Mientras que algunas organizaciones criminales han detenido su actividad, otras han continuado con restricciones. (Foto: Composición)
Mientras que algunas organizaciones criminales han detenido su actividad, otras han continuado con restricciones. (Foto: Composición)

Del mismo modo en el que las actividades comerciales lícitas se han visto afectadas por la pandemia del coronavirus y han tenido que adaptarse, el crimen organizado podría haber moldeado su mercado.

En la zona llamada La Boca del Diablo, ubicada en San Juan de Lurigancho, una banda criminal exigió a una familia el pago de 1000 soles como cupo. Si este dinero no era desembolsado, ellos incendiarían su vivienda. La extorsión se dio en mayo, en plena pandemia.

Debido a la crisis sanitaria, muchos negocios han tenido que reinventarse para poder sobrevivir. Lo mismo ha pasado con ciertas organizaciones criminales, las cuales tuvieron que adaptarse al nuevo contexto para poder cometer actos ilegales.

Mientras que las mafias que operan dentro del territorio peruano, como lo es la extorsión y la trata de personas, han tenido que hacer cambios; otras que se realizan en el extranjero, como lo es el tráfico de drogas, han quedado visiblemente detenidas.

El retorno de la extorsión

Cuando la economía se ve afectada de una manera tan contundente como lo ha ocasionado la pandemia del coronavirus -que ha generado cierre de negocios y despidos masivos en las empresas, además de la gran cantidad de trabajadores informales que vivían del día a día y tuvieron que dejar de salir- la extorsión también se limita.

A inicios del 2020 cayó una red criminal en La Libertad.

Julio Corcuera Portugal, especialista en Seguridad Ciudadana y autor del artículo ‘Crimen y Pandemia: de la seguridad internacional a la ciberdiplomacia', precisa que aunque el cobro de cupos estuvo paralizado, ha retornado, pero no con la misma intensidad que antes de la cuarentena. “La extorsión surge cuando hay crecimiento económico. Si la gente está sobreviviendo económicamente, les queda difícil extorsionar”, añade.

La reactivación económica en el país empezó a darse en mayo, cuando se dio inicio a la fase 1 y se autorizó la reanudación de actividades como construcción, minería e industria. De todos modos, el bolsillo de los peruanos ya había sido golpeado: millones de personas estaban a la espera de algún bono del Gobierno y hasta inicios de junio, cerca de 3 250 000 afiliados de las AFP hicieron la solicitud para retirar el 25% de sus fondos.

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Para los extorsionadores, fue la oportunidad perfecta para retomar sus actos ilícitos y operar nuevamente bajo la lógica del miedo. Como el mencionado caso de la familia en la zona de La Boca del Diablo, varios hogares de ese lugar también empezaron a ser extorsionados.

Aunque 1.000 soles parezca una alta cantidad de dinero para sectores considerados pobres, los criminales saben que es un monto posible de conseguir, y los afectados consideran una especie de costo-beneficio al momento de acceder a desembolsar el dinero. “Si te queman la casa, te destruyen tus cosas, vas a pagar más de mil soles”, refirió al respecto Julio Corcuera.

En enero del 2020, extorsionadores detonaron una bomba Molotov en una vivienda en el Valle de Chicama, en La Libertad. Así también sucede en varias partes de Lima.

Disminución del tráfico ilícito de drogas en el Perú

La pandemia afectó también a las organizaciones criminales de tráfico de drogas en el Perú, negocio que se detuvo al haberse cerrado las fronteras en todos los países con casos de la COVID-19 a los que se exporta cocaína. Un informe de la agencia EFE indicó que, según fuentes oficiales, en el país se producen más de 400 toneladas de cocaína al año, teniendo como principal destino de exportación Estados Unidos, Brasil y Europa.

En esa línea, el presidente ejecutivo de Devida, Rubén Vargas, manifestó que durante el aislamiento social obligatorio el suministro de las drogas cocaínicas se ha roto en el ámbito de la comercialización y del consumo de drogas, debido a las dificultades de comunicación con el comprador, que es el otro extremo de la cadena.

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“La cuarentena ha causado, desde mi punto de vista, dos fenómenos distintos: en el caso de los países productores, la caída del precio de la hoja de coca, porque no había quién lo compre y también de sus derivados cocaínicos. En el caso de los países consumidores, durante la cuarentena el precio de la cocaína no tuvo un movimiento significativo, pero ahora en julio que ya se han abierto los mercados, se está reportando que el precio de la cocaína está empezando a dispararse”, señaló Vargas.

Así también manifestó que en el VRAEM al inicio de la emergencia sanitaria, el precio de la hoja de coca cayó hasta el 60 % en abril, y se ha mantenido en ese porcentaje hasta mayo. No obstante, durante el mes de junio y julio (que las medidas restrictivas empezaron a relajarse) el precio se ha ido recuperando.

Al limitarse los canales de exportación y traslado de droga, muchas organizaciones criminales de narcotráfico que operan en coordinación con mercados extranjeros han afectado su desarrollo. Sin embargo, el artículo ‘Crimen y Pandemia: de la seguridad internacional a la ciberdiplomacia’, menciona que el narcotráfico “es resiliente” y “se desarrolla en una dinámica adaptativa”, lo cual indica que este negocio de alguna manera podría haber moldeado su mercado.

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La trata de personas y su influencia en la prostitución clandestina

La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito dio a conocer que las víctimas de trata de personas se dividen en explotación sexual (59 %) en el cual estarían involucrados en su mayoría mujeres, además del trabajo forzado (34 %) y otras actividades (7 %).

El jefe de la División de Investigación de Trata de Personas, coronel Atilio Baltazar Rivas Peña, manifestó que durante los operativos realizados en la cuarentena se ha podido detectar el incremento de locales dedicados a la prostitución clandestina, así como hoteles que son utilizados para encubrir el ejercicio de esta actividad ilícita.

El 10 de marzo del 2020, se dio a conocer el caso de una vivienda en Ventanilla donde recluían a menores de edad para prostituirlas. Vecinos indicaron que el lugar era usado como prostíbulo clandestino. (Foto: GLR-URPI)

Luego de que se decretó el aislamiento domiciliario obligatorio, los locales que concentraban gran cantidad de ‘trabajadoras sexuales', se encontraron cerrados. Frente a este escenario, ellas adoptaron otra manera de seguir.

“Estas personas que en realidad (la prostitución) es su actividad para poder subsistir, están juntándose de cuatro, cinco o seis y alquilan inmuebles de tres a cuatro habitaciones y continúan ejerciendo esta actividad”, detalló el coronel Atilio Rivas.

La PNP intervino en junio un sauna conocido como ‘Spa Emporio’, que escondía el negocio de prostíbulo ilegal en el distrito de Barranco. Al menos 21 extranjeras fueron detenidas, entre venezolanas y colombianas. Créditos: Panamericana.

Aparentemente, la ‘nueva normalidad’ de la trata de personas destinadas a la prostitución ha derivado en el aumento de locales clandestinos para ejercerlo, que ahora son viviendas y hoteles, haciendo más complicado el trabajo de la policía para su identificación.

“Los lugares donde más se ejerce este ilícito es San Juan de Lurigancho, Los Olivos, Comas, San Juan de Miraflores, Villa El Salvador, pero los distritos céntricos también, solo que las medidas que adoptan son diferentes”, acotó el jefe de la División de Investigación de Trata de Personas.

Debido a este nuevo escenario, la labor de la División de Investigación de Trata de Personas se ha ido intensificando entre junio y julio. “Se viene realizando acciones de inteligencia a fin de detectar si hay organizaciones o personas que estén dedicadas a la trata de personas, sobre todo con el fin de verificar si hay menores de edad como víctimas”, precisó Rivas Peña.