El parque de la Papa en Cusco, donde se conservan más de 1330 variedades

07 Mar 2020 | 6:39 h
PARQUE. Un sitio donde preservan la papa para la posteridad.

Este sitio, ubicado en la provincia cusqueña de Calca, fue declarado por Ministerio de Agricultura como zona de biodiversidad. Se extiende en 7 238 hectáreas. Ahí se desarrolla el turismo vivencial.

José Víctor Salcedo

Cusco. El Parque de la Papa del distrito de Pisac, provincia cusqueña de Calca, ha sido reconocido por el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) como zona de agrobiodiversidad. Con eso se convierte en la segunda con esa nominación a nivel país.

El sitio cuenta con una extensión de 7 238 hectáreas y agrupa a 4 comunidades campesinas del Valle Sagrado de los Incas: Chahuaytire, Amaru, Paru Paru y Pampallacta. Alberga una enorme agrobiodiversidad y está a 45 minutos de la Ciudad Imperial de Cusco.

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En el Parque de la Papa hay 1 330 variedades de papa conservadas en campo y en el banco de germoplasma comunal. Casi todas son variedades nativas del tubérculo. Allí también se practica el turismo vivencial, que permite preservar una cultura ancestral vigente, evidenciada en la estructura comunal conocida como “ayllu" (comunidad).

El reconocimiento permitirá que el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) fortalezca las estrategias que consoliden la conservación, uso sostenible y gestión local de la diversidad agrícola nativa. INIA trabaja en el parque hace varios años con el propósito de preservar para la posteridad el producto que alguna vez salvó de la hambruna a la humanidad.

Según el decreto del Minagri, la nueva categoría facilitará y fortalecerá el desarrollo de acciones de conservación de las distintas especies nativas, la ejecución de proyectos de investigación e innovación para la generación de variedades de alta calidad genética y actividades turísticas en favor de las comunidades.

Hay que precisar que las zonas de agrobiodiversidad son espacios geográficos en virtud a su riqueza nativa, cultural y ecológica, y en los que los pueblos indígenas -mediante sus tradiciones culturales- gestionan y conservan los recursos genéticos de sus campos y ecosistemas.