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Sociedad

Torquemada en las redes

“La cosa es juzgar al prójimo. Imponerle sus ‘deberías’. Les da alergia la libertad ajena, porque siempre les resulta sospechosa”.

La Republica
Maritza Espinoza

El video en Twitter muestra a una familia cantando el Happy birthday a su perro que, feliz, mueve la cola frente a una inmensa torta. Parece que sonriera anticipándose al bocadillo inminente. Se vuelve a mirarlos con adoración y ladra.

“Anormales celebrando el cumpleaños del perro”, reza el seco comentario del tuitero que ha subido el video. De inmediato, refrendándolo, otros tuiteros salen a condenar a la familia. “La humanización de los animales es un trastorno psiquiátrico que refleja un enorme vacío emocional (paliado por la mascota) y que genera una profunda ansiedad en el animal”, señala el pseudo aficionado a la siquiatría. “Un perro zampándose una tarta. Niños y niñas muriéndose de hambre y comiendo basura”, puntualiza el sociológico. “Este viene a ser el más nítido reflejo de la democracia occidental de hoy”, acota el politizado. “A mí me parece repugnante que la babee un perro. Que se metan el pastel por donde les quepa”, despotrica el higiénico. Y, así, cientos de comentarios malaleche contra a una familia que no hace daño a nadie.

Son los moralistas de las redes y saltan siempre prestos a imponer sus puntos de vista. Pueden ser de izquierda o derecha. Torquemada en el siglo 21 no tiene color político. Pueden ser machistas o feministas. Tanto les espanta una teta al aire por impúdica como por “cosificar” a la mujer. Pueden ser jóvenes o viejos. Los emparenta la intolerancia hacia el “otro”. Porque la cosa es juzgar al prójimo. Imponerle sus “deberías” a la fuerza. Les da alergia la libertad ajena, porque siempre les resulta sospechosa. Y peligrosa. Por suerte el perrito, ajeno a las mezquindades del mundo, vive la maravillosa simpleza del presente. Él no tiene Twitter.