Transferencia tecnológica

“SINTEF mejora su eficacia por empresas cuyos ingresos apalancan más investigación".

Maite Vizcarra
21 Oct 2019 | 1:05 h

La semana que pasó tuve la suerte de acompañar a tres directores del Instituto Tecnológico de la Producción-ITP, en su visita a Noruega, dentro del marco de una serie de acciones vinculadas al fortalecimiento de las capacidades que el “Plan Nacional de Competitividad” demanda. La resultante de la visita ha sido la suscripción de sendos acuerdos de colaboración con centros de innovación tecnológica de referencia global , como es el caso de SINTEF y NIBIO. Esto no tiene nada de novedoso si no fuese porque los acuerdos suscritos deben facilitar la evolución de los servicios que prestan, al día de hoy, la llamada “red de CITES”. Los CITES son centros de innovación tecnológica, distribuidos a nivel nacional a fin de aglutinar los esfuerzos que se desarrollan en distintas regiones del Perú, dinamizando los llamados “ecosistemas de innovación regional”. Si bien hoy los CITES prestan servicios con gran demanda de Mypes/Pymes, proyectados al 2030, claramente la oferta queda insuficiente. Por eso, ver cómo los líderes lo han hecho es de gran ayuda, más aún cuando te enteras de lo que no ha funcionado. En Noruega tienen claro que entidades como SINTEF deben procurar ampliar las oportunidades hacia actividades que se ubiquen más allá de la extracción de petróleo. Es decir, más acuicultura, negocios forestales y creación de nuevas empresas tech. No en vano la manera en que SINTEF dimensiona su eficacia en la transferencia de tecnología es a través de la creación de nuevas empresas que ellos impulsan y sobre cuyos ingresos apalancan más investigación aplicada.

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