Joven de 17 años es uno de los exhumados en Cabitos

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29 Mar 2013 | 0:18 h

Elías Navarro y María Elena Castillo.

En 1984, Edy Sulca Gómez tenía 17 años, estudiaba en el quinto de secundaria y era brigadier de su salón, en el colegio San Ramón, de Ayacucho. Hasta que el 10 de julio salió de su casa para no volver más. Su caso vuelve a la luz 29 años después, al haber sido identificado de entre un centenar de muestras halladas en el campo de tiro del cuartel Los Cabitos .

La semana pasada el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) entregó su informe a la Sala Penal Nacional ,  en audiencia pública. En el documento se informa que se logró identificar a tres cuerpos. Uno de ellos es el de Edy.

Sus padres, Roberto Sulca y Lucía Gómez, recuerdan que el día de su desaparición el muchacho salió a las siete de la mañana de su casa, ubicada en el sector Chamanapata, con el fin de tramitar su libreta militar en la Oficina de Registro Militar . Sin embargo, nunca logró hacerlo.

Vecinos de la zona de Yuracc Yuracc, a 10 minutos de su domicilio, observaron que se lo llevó una patrulla militar que realizaba una batida.

Don Roberto y doña Lucía lo buscaron por todas las dependencias militares y policiales de Huamanga, pero nadie les dio razón de él. Todos negaron haberlo detenido.

Finalmente, desesperanzados, empezaron a buscarlo en "los botaderos" ubicados en las quebradas de Puracuti e Infiernillo, donde –en esas épocas– solían aparecer cadáveres, muchos de ellos de personas que habían sido llevadas por efectivos militares o policiales.
Removieron muchos cuerpos en estado de descomposición, que estaban apilados unos sobre otros, pero no hallaron los restos de Edy.

“Con mis manos movía los cadáveres para ver el rostro y reconocerlo, pero todo fue en vano. Era un sufrimiento sin consuelo. Llorábamos al no tener ninguna noticia. Pasamos un verdadero calvario y muchas noches en vela, pensando si estaría vivo o muerto”, cuenta don Roberto.

Tuvieron que esperar 29 años para encontrarlo, para saber que lo habían identificado. Los abogados de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), que llevan el caso a nivel judicial, les dieron la noticia.

“Es un consuelo. Quiero ver el cadáver de mi hijo para estar tranquila. Durante muchos años he pasado una agonía buscándolo. Esperaré a que me lo entreguen para llorarlo con mi familia y darle una cristiana sepultura", expresa doña Lucía. Por lo pronto, en su casa, ya empezaron a orar y velar su fotografía.

CENTRO DE RECLUSIÓN 

Según el informe forense, los otros identificados son Bruno Pérez Melgar y Albino Flores Albítez , desaparecidos en 1983 y 1985, respectivamente.

De acuerdo con los testigos, ellos dos también fueron detenidos por efectivos militares. En el caso de Bruno, el 19 de enero de 1983 habría sido subido a una tanqueta cuando caminaba por las calles de Huamanga; mientras que en el caso de Albino, él fue sacado de su casa el 7 febrero de 1985, junto a su hijo Antonio. Unos encapuchados los taparon con una frazada y se los llevaron.

Entonces los militares también negaron haberlos detenidos, pero los cuerpos de dos de ellos fueron exhumados del cuartel Los Cabitos, de Huamanga.

Estos casos fueron denunciados ante el Ministerio Público por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) en el 2003, sin embargo, poco se ha avanzado hasta ahora por la negativa de las Fuerzas Armadas a entregar información.