Nuevo diálogo

La ronda entre el Gobierno y las bancadas electas.

Editorial Editorial
03 Feb 2020 | 0:52 h

El presidente Martín Vizcarra inicia hoy una ronda de diálogo con las bancadas que accederán al nuevo Congreso elegido el 26 de enero. Este es el primer diálogo de los dos poderes del Estado desde que el Parlamento fuese disuelto del 30 de setiembre pasado.

Según ha señalado el presidente en la entrevista concedida a La República, no se trata solo de la foto. A los nuevos legisladores, el Ejecutivo les dará cuenta de los 67 decretos de urgencia en este interregno, les expondrá el planteamiento del Gobierno sobre la reforma política y de la administración de justicia, y ambos lados en cada cita abordarán una agenda prioritaria para el año y medio de gestión que les queda a los dos poderes.

De modo oficial, ninguna bancada se ha exceptuado de las reuniones. En el caso de UPP, la negativa a asistir ha sido declarada por el vocero de la facción que lidera Antauro Humala. Será la primera oportunidad para que este grupo demuestre si es manejado desde fuera o, más aún, desde la prisión.

No serán citas parejas porque el nuevo Congreso no está aún en funciones y no tiene a sus autoridades constituidas y, como poder del Estado, no ha estructurado su trabajo. No obstante, será una estupenda oportunidad porque las bancadas acudirán premunidas de sus opiniones sobre la agenda pública, su papel en el Parlamento y su visión sobre el Gobierno.

Tampoco serán citas a ciegas. Las bancadas parlamentarias emergen de una campaña electoral que a pesar de su opacidad ha permitido que se conozcan algunos planteamientos y, especialmente, temperamentos. Lo último será muy importante para las buenas relaciones entre los poderes, de modo franco hasta en la discrepancia.

Los partidos tienen la cancha libre para hacer política. Somos Perú, por ejemplo, ha señalado que propondrá, pero sobre todo preguntará, sobre asuntos cruciales como la política migratoria del Estado, los peajes y la posibilidad de que los militares apoyen a la Policía Nacional en el patrullaje de las calles, entre otros.

La ronda que se inicia hoy es beneficiosa porque implica diálogo, promesa de acuerdo y agenda, un ejercicio múltiple que obliga a las partes a tener claridad y confianza. La última vez que el Gobierno y las bancadas parlamentarias se reunieron fue semanas previas a la disolución del Congreso, cuando una mayoría parlamentaria achorada y abusiva se negaba tanto a aprobar las reformas políticas como a viabilizar una salida a la confrontación a través del adelanto de elecciones. Ahora la situación es distinta; es más distendida, sin encono y sin doble juego. Es otro momento, un mejor momento.