MIRKO

Un público impaciente

Mirko Lauer
08 Nov 2019 | 1:06 h

El titular que genera la última encuesta Datum es que para un 63% nada cambió con la disolución del Congreso. Sin embargo otras respuestas relativizan en algo esa opinión. Un 15% considera que el gabinete está funcionando, y un 45% dice que se está adaptando, lo cual puede ser leído como un 60% a favor. Un 27% considera que Martín Vizcarra está gobernando mejor.

En verdad es un poco temprano para correlacionar disolución y cambios. En tan poco tiempo es imposible esperar algún resultado positivo, y tampoco está a la vista la catástrofe golpista pronosticada por algunos. Los resultados de la decisión de setiembre pasado recién podrán empezar a vislumbrarse en el mediano plazo, y probablemente siempre serán tema de controversia.

Pero se trata de buscar efectos casi inmediatos, la disolución del Congreso no ha impedido una fuerte caída de la aprobación de Vizcarra en Datum. Incluso, con el enemigo fuera de combate, la disolución puede haber producido esa caída, y potenciado las expectativas frente a la gestión presidencial. Una suerte de bumerán estadístico.

Dos cosas son las que más van a medir el éxito de la decisión de Vizcarra: la gestión del Ejecutivo y la performance del próximo Congreso. Lo primero ya ha sido insumido por la encuesta Datum y se resolverá en términos de medidas populares. Lo segundo recién será medible hacia el final del verano, con el Congreso ya instalado y en operaciones.

Sin embargo esta segunda medición va a ser complicada, sobre todo en lo de cargar a la cuenta de Vizcarra la conducta colectiva del Congreso. Lo cual a su vez tendrá que ver con cuán opositor este resulta. También será difícil separar el efecto nuevo Congreso del efecto desgaste presidencial a medida que se vaya acercando el 2021.

Quizás la mejor medida del resultado inmediato de la disolución está en la alta aprobación que sigue teniendo Vizcarra a pesar de todo, ya que esta aceptación se originó de partida en el enorme descrédito del Congreso saliente. Digamos que el público sigue aplaudiendo, pero esperaba más, algo así como resultados positivos inmediatos.

Las próximas encuestas ya van a ser con las listas en la cancha: entusiasmo, decepción, intención de voto.