El derecho de vivir en paz

“Millones salen de sus casas para dejar en claro que el sistema que nos vienen imponiendo como la maravilla es parte de un sistema injusto”.

Rocío Silva Santisteban
29 Oct 2019 | 1:46 h

La canción que el poeta y cantautor Víctor Jara la dedicara a Ho Chi Minh se ha convertido hoy en el himno de la resistencia al neoliberalismo en Chile. Claro que ahora han borrado al Tío Ho –como le decían los jóvenes de los años 70–, el hombre que fue artífice de la resistencia de Vietnam contra la garra de Nixon y de los Estados Unidos y ha sido reemplazado por palabras ligeramente más abstractas que, en el fondo, respetan y amplían el nudo de la canción: “vivir sin miedo en nuestro país/ en conciencia y unidad/ con toda la humanidad/ ningún cañón borrará/ el surco de la hermandad/ el derecho de vivir en paz”.

Millones salen de sus casas, apertrechados de cacerolas y cucharas, para dejar en claro que el sistema que nos vienen imponiendo y vendiendo desde hace 30 años como la maravilla de los Chicago Boys, el gran producto de Milton Friedman y Friedrich von Hayek, el Consenso de Washington, el legado de Reagan y Thatcher, la arquitectura del G20, del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional –que acaba de meter su garra en Ecuador con resultados similares– y todos los otros foros como Davos, son parte de un sistema profundamente injusto.

En el Perú el neoliberalismo que funciona desde 1993 constitucionalmente y que ha implicado la reducción al mínimo del aparato del Estado pero también la flexibilización al máximo de las normas de cuidado de la gente –ambientales, laborales, de salud pública– hoy en día está intrínsecamente vinculado con el modelo extractivista.

El modelo que se centra en la minería, aunque también gasífero, de agroindustria depredadora, de tala y trata de personas, es el patrón de poder que se impone con las políticas y planes de diversificación productiva que, paradójicamente, se sostienen sobre la minería para sacarlas adelante. Y nos lo venden como lo mejor del universo: los medios y la televisión repiten el mantra que adormece la mente del pueblo. El pueblo que muere en las carreteras por la corrupción de burócratas y la irresponsabilidad de los que se creen vivos, sin seguros o salud de calidad, con educación trucha a lo TELESUP, con 200 soles cada dos meses que recogen cargando a su esposa por kilómetros, y dicen “gracias”.

¿Eso es vivir en paz?

“La lucha es una explosión / que funde todo el clamor/ el derecho de vivir en paz”.