El bien común de los políticos

“Decir que el pueblo ignora el bien común, el que es prerrogativa de políticos tan esclarecidos como Bartra, Beteta o Becerril, nos exime”

Jorge Bruce
16 09 2019 | 00:20h

Carlos Mesía, ex presidente del Tribunal Constitucional durante los años 2010 y 2011, acudió invitado al Congreso a fin de que opine acerca de la legalidad del proyecto de adelanto de elecciones propuesto por el Ejecutivo. Lo invitaron porque estaba en contra, demás está decirlo. Lo cual es legítimo y enriquece el debate.

No obstante, el Congreso de la República en ocasiones recuerda lo que sucede entre las cuatro paredes de un consultorio psicoanalítico. Las personas llegan por un motivo de consulta y, al sumergirse en la corriente de las asociaciones libres, el inconsciente aflora cuando menos se le espera. Entonces emergen los deseos más oscuros, las verdades que nadie quisiera exhibir en público.

De este modo, el señor Mesía, en vez de limitarse a explicar por qué se opone al proyecto de Vizcarra, mientras movía las manos en un movimiento de retroceso que anunciaba lo que venía, dijo -o algo en su interior lo hizo- lo siguiente: “Al pueblo no se le hace caso. Al pueblo se le gobierna”. Ningún psicoanalista experimentado lo habría interrumpido en ese instante crucial. La presidenta de la comisión de Constitución, Rosa Bartra, parece haber llevado cursos de psicoanálisis porque ella tampoco lo hizo. Felizmente.

El otrora encargado del cuidado de la Constitución que rige nuestros destinos, continuó: “Ustedes no tienen que hacerle caso al pueblo, porque el pueblo no sabe lo que es el bien común, los políticos saben lo que es el bien común, y el bien común es que las instituciones prevalezcan, que las instituciones permanezcan”.

Freud, desde atrás del diván, habría mordido su puro de emoción. Esos instantes privilegiados, cuando el inconsciente habla alto y claro, son la razón de ser de nuestro quehacer. En la mayoría de casos, para que se produzca el insight (la mirada interior reveladora), se requiere el auxilio de la interpretación.

En este contexto sería inapropiado, fuera de innecesario. Decir que el pueblo ignora el bien común, el que es prerrogativa de políticos tan esclarecidos como Bartra, Beteta o Becerril (para quedarnos en la letra B de la lista), nos exime. Lo que no podemos dejar de señalar es la raigambre autoritaria, antidemocrática de semejantes afirmaciones. Nos recuerda la esencia del proyecto aprofujimorista: apoderarse de las instituciones y explicarle al pueblo que es por su bien.