Estados alterados e irracionales

Los congresistas de FP andan en la dimensión desconocida.

Augusto Álvarez Rodrich.
11 M09 2019 | 03:42h

Lo que no puede dejarse de lado en la evaluación del momento actual es que la grave crisis política que vive el Perú pasa por lo que opte Fuerza Popular y que ahí hoy no abunda gente con capacidad de tomar decisiones racionales.

Cuando se evalúa una situación compleja, como sin duda es la que enfrenta hoy el país, con frecuencia se asume que se está ante un escenario donde se enfrentan intereses y posiciones contrapuestos detrás de los cuales hay personas que deciden con algún criterio mínimo de racionalidad.

Pero eso puede ser un grave error en el momento actual si se presta atención a algunas actitudes sorprendentes de no pocos integrantes de Fuerza Popular que parecen escapar del ámbito racional para adentrarse en ese espacio de la dimensión desconocida.

Es lo que, por ejemplo, ocurrió ayer en la sesión de la comisión de constitución del congreso en la que, antes de la presentación del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, varios integrantes del fujimorismo se comportaron como energúmenos.

Desde Héctor Becerril balbuceando agravios sin ton ni son, Yeni Vilcatoma –quien se ha lanzado de candidata presidencial– profiriendo tonterías como inventar agravios supuestamente dichos por un colega, hasta Rosa Bartra que encargó la presidencia de esa comisión para meterle una cuadrada ridícula al presidente del JNE solo porque este no dijo lo que ella quería oír.

Es gente que demuestra cada día ser víctima de estados alterados que perjudican no solo su propia imagen, pues parecen orates prepotentes, sino que se vuelven un gran obstáculo para un debate mínimamente ordenado.

A eso debe sumarse gente que tiene en la cabeza un sancochado complicado, como lo evidenció Karina Beteta en el discurso que le dio a unos colegiales, pareciendo Melcochita, con la diferencia de que el gran cómico sabe que dice lo que dice para hacer reír, mientras la congresista naranja no se da cuenta de que todos se ríen de ella.

Y están, también, los pirañitas que usan el congreso como botín –robándose el gasto de representación–, hasta los que, como el presidente del congreso, ignoran la historia y confunden a Martín Vizcarra con Alberto Fujimori. Esto va mal y se puede poner peor.