Vacancia económica

“El fondo del asunto es que la crisis de régimen tiene solución: elecciones generales en el 2020, lo que apoya la mayoría ciudadana”.

Humberto Campodónico
04 Sep 2019 | 1:00 h

¿Qué pasaría si el núcleo duro del fujimorismo logra vacar al Presidente Vizcarra? Algunos dirían que da lo mismo pues ambos tienen el mismo proyecto económico: ahí está la reciente declaración del ministro de Economía, Carlos Oliva, para “trabajar las reformas económicas” con la mayoría fujimorista.

¿Vizcarra, Confiep y fujimorismo son la misma cosa? Esa simplificación no tiene sentido. Vizcarra ha dicho que no entrará a Tía María a sangre y fuego: si no hay licencia social, no hay proyecto. Se equivocó al dar la licencia de construcción. Pero después corrigió, aun si fue en mala forma con los audios. Por eso la CONFIEP ya le bajó el dedo.

¿El fujimorismo quería la reforma judicial? No. Son los aliados de los “cuellos blancos” y protegen a Chávarry. ¿La Confiep quiere que prosiga la lucha contra la corrupción para saber toda la verdad, lo que incluye al empresariado? No. Pero Vizcarra sí apoya el proceso. ¿Vizcarra está ligado a corrupción en Chinchero? No lo sabemos. La investigación lo demostrará.

¿El fujimorismo quería la reforma política? No. Al final aprobaron con desgano algunas reformas. Pero mantuvieron el voto preferencial y desnaturalizaron la inmunidad parlamentaria.

Volviendo a lo económico, ¿da lo mismo “chana que juana”? No. Los ortodoxos quieren prolongar la primacía del modelo primario exportador y, en lo esencial, se niegan a la propuesta de una nueva ley de minería para que nada cambie. Vizcarra sí la planteó el 28 de julio.

Esta nueva ley es esencial: necesitamos planes de desarrollo concertados, ordenamiento territorial, zonas económico ecológicas, perfeccionar la consulta previa, discutir los alcances y límites de la licencia social, modificar el canon para que sea un instrumento de desarrollo. Una nueva institucionalidad, con eficiencia técnica y profesional debiera orientar las actividades extractivas, lo que incluye a la Ley de Hidrocarburos, en agenda en el Congreso y que quiere prorrogar a dedo los contratos vigentes.

El fujimorismo y la Confiep quieren que siga la concentración empresarial, por eso aún no sale la ley de fusiones y adquisiciones. Fue votada en mayo pero sigue sin promulgarse debido a una leguleyada. Inkafarma se compra Mifarma y los medicamentos se encarecen, incluidos los del cáncer. Backus se toma otra cervecita y compra la artesanal Barbarian. La ley antielusión tributaria sí salió, aunque su implementación tiene para rato.

El “nuevo” gobierno y el congreso de la Confiep votaría una Ley del Trabajo antilaboral. Las AFP estarían felices porque toda reforma quedaría de lado, incluyendo la pensión no contributiva para tod@s. Las universidades “bamba” estarían felices pues eliminarían la SUNEDU. Y “con mis hijos no te metas” aboliría todo avance en la reforma educativa, comenzando por el enfoque de género.

Hay aspectos negativos, sobre todo en política económica. El MEF no impulsa la inversión pública pues está preocupado por el “qué dirán” las calificadoras de riesgo, a pesar de que hay ahorros y margen para una política anticíclica. Prefiere impulsar las APPs, que hacen agua por todos lados, como los peajes de Línea Amarilla y las demoras –ya van 15 años– en la autopista Pucusana-Ica. Lo mismo sucede con la Red Dorsal, estancada desde el 2016. Este gobierno es lo que es.

El fondo del asunto es que la crisis de régimen tiene solución: elecciones generales en el 2020, lo que apoya la mayoría ciudadana. Es en este marco que el fujimorismo y la Confiep quieren vacar a Vizcarra para aplicar su agenda económica y seguir manteniendo sus privilegios. La voz de protesta debe escucharse este jueves. Ahora es cuando.