Corrupción vs innovación

“Ningún sistema es sostenible, por más que genere ingresos, si para ello requiere “contratar corrupción”

Maite Vizcarra
05 Ago 2019 | 1:09 h

Según la organización Transparencia Internacional, "6 mil millones del total de 7.6 mil millones de personas en el mundo viven en países con gobiernos ‘corruptos’”. ¿Somos naturalmente corruptos? No, solamente contratamos la corrupción ya que no existe alternativa para progresar. En otras palabras, nos hemos acostumbrado a consumir la corrupción, le hemos dado entidad de “bien transable”. ¿Puede la innovación eliminarla? En la medida en que las innovaciones produzcan situaciones que obliguen a dejar de “consumir corrupción”, claro que es posible. Al final de cuentas, el problema de la corrupción no es un asunto de leyes per se. Es sobre todo un asunto de incentivos. La corrupción no se trata principalmente de la falta de liderazgo moral. La corrupción se trata de “contratar” la solución más conveniente para lo que parece ser -en el momento- el mayor bien de las opciones disponibles para nosotros. En otras palabras, contratamos la corrupción porque hasta ese momento, es la mejor opción.

De ahí que derrotarla requiera un cambio profundo en la forma en que nos hemos acostumbrado a crear "riqueza". Ningún sistema es sostenible, por más que genere ingresos, si para ello requiere "contratar corrupción".

Por ello, el combate de la misma requiere mucha valentía para castigar -temporalmente- los ingresos del presente, en búsqueda de escenarios absolutamente novedosos. Crear prosperidad, sin tener que considerar “contratar corrupción”, no solo es valiente, es un esfuerzo que requiere alta innovación para hacer las cosas de manera distinta, aunque suene a impopular.