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Política

Supremacismo electoral

La Republica

Declaraciones que recuerdan que deben cambiarse las reglas elitistas y centralistas de la política.

El congresista Carlos Bruce, en su intento de desacreditar al presidente Martín Vizcarra, ha proferido inexcusables expresiones objeto de reprobación general. Ha señalado que Vizcarra no es un político, sino “un exgobernador regional de una región muy pequeña” y que candidateó en una lista en la que “inicialmente estaba para ser congresista por Moquegua”. Agregó que se supone que los directivos del partido que postuló al expresidente Pedro Pablo Kuczynski dijeron “necesitamos un provinciano en la plancha porque hay demasiados blancos”, y de esa manera Vizcarra “terminó como presidente por lo que todos sabemos”.

El rosario de sandeces que pueden caber en el espacio tan pequeño de estas declaraciones es impresionante. En pocas frases y adjetivos, Bruce ha proyectado una radiografía de la política tradicional que practica cierta élite nacional, plagada de prejuicios que lamentablemente han sido llevados a la acción de gobierno y elaboración de leyes.

El exministro, que fue parte del equipo que diseñó la descentralización en el ex Ministerio de la Presidencia, del cual fue su titular, y congresista desde hace casi tres lustros, carece de una comprensión de lo que es un político, al punto de creer que un gobernador regional no lo es. Luego, exhibe una visión muy limitada de la descentralización, subestimando a una de las regiones por ser pequeña, probablemente en base a otro prejuicio, que por ser pequeña no es importante o no debería ser importante.

El legislador se corona en su espíritu supremacista blanco cuando señala que pensaron en Vizcarra como integrante de la fórmula presidencial porque en ella había demasiados blancos, asumiendo que la solución era incorporar una cuota racial. Es más, como el ahora presidente Vizcarra era provinciano ex gobernador regional, se presume que era también una cuota provinciana.

La identidad étnica de una persona no puede usarse en términos discriminatorios como lo ha hecho Bruce. El manejo de los conceptos “blanco” para referirse a los que toman decisiones sobre la vida de quienes no lo son entraña una cultura racista y discriminadora por donde se le mire, y aún más cuando se trata del espacio público donde se juegan las reglas universales y los estándares de los derechos y libertades.

Por estas razones, las palabras de Bruce nos recuerdan que la reforma de la política y de las instituciones es una demanda de la que depende que todos seamos iguales, y que nadie debería regalarle a otro, o impedirle, su derecho a elegir y ser elegido.