Nuestra Armada siguiendo la estela de patriotismo y servicio

Juan Carlos Llosa Pazos, Capitán de Navío, Sub Director de Información de la Marina.

Juan Carlos Llosa Pazos, Capitán de Navío, Sub Director de Información de la Marina.

El Perú está próximo a cumplir su primer Bicentenario en un entorno, complejo y cambiante, donde la incertidumbre juega un rol fundamental como no ha sucedido en ningún otro momento de la historia, en el que se configuran retos ineludibles que hacen que garantizar la seguridad nacional se sujete a variables disímiles y enmarañadas entre sí, más aun en el mar, que sigue siendo la principal fuente de desarrollo para el país dado el privilegiado espacio geoestratégico que ocupa en la región.

En este devenir casi bicentenario y de incesante servicio al país, la Armada del Perú, la armada gestora de nuestra libertad con su fundador el Vicealmirante Jorge Martín Guise al timón, ha acumulado vastísima experiencia profesional desde su preparación para la conservación integral del territorio nacional o las operaciones contrasubversivas hasta las tareas humanitarias de salvar vidas frente a los embates de la naturaleza, así como a integrar los poblados más apartados y de dificilísimo acceso que se ubican a la vera de los ríos de la amazonia. Esta última tarea se realiza hoy navegando a bordo de las plataformas itinerantes de acción social (PIAS) -construidas por el SIMA Perú- como lo hicieran en esas mismas aguas nuestros marinos exploradores a mediados del siglo XIX.

La Marina de Guerra del Perú es una institución siempre activa, fecunda en valores espirituales y morales, deuda de la tradición religiosa de la Nación, de inveterado culto al patriotismo y a la veneración del gesto heroico, donde se albergan espíritus nobles de hombres de mar dispuestos a dar la vida por la defensa y la libertad de sus compatriotas. Esa es precisamente la esencia del legado del Gran Almirante del Perú don Miguel Grau Seminario, el mismo que reivindicamos cada día.

Y así como nuestro primer siglo republicano fue escenario de luchas y heroísmos en el mar, en el siglo XX destaca la década de los años 20, con la creación del ministerio de Marina donde se dio un giro en la gestión institucional que fue muy de vanguardia en nuestro país.  En los años 50, con el crecimiento y la modernización de la Marina de Guerra, bajo el liderazgo preclaro y visionario del vicealmirante don Roque Saldías yen los años 70, con la adquisición de equipamiento de tecnología de punta y la incursión en la era del misil y de los sistemas de armas de guerra guiados por computadoras.

En la etapa final del siglo XX, la Marina luchó contra el terrorismo ofrendando su cuota de sangre en la derrota militar de Sendero Luminoso y del MRTA.

En el tercer milenio nuevas tareas amplían nuestros roles, por lo que ha sido necesario gestionar nuevas adquisiciones y la construcción de unidades en el país. De ahí han surgido el B.A.P “UNIÓN”, el B.A.P. “TACNA” y el B.A.P. “PISCO” con sus grandes capacidades de soporte logístico, el B.A.P. CARRASCO, con su amplía integración de tecnologías para estudiar los océanos, vehículos anfibio LAV que nos devuelven la capacidad de proyectar el poder naval a tierra. Destacan también los compromisos operacionales internacionales así como la participación en misiones de paz; la intensificación de la investigación y desarrollo con los sistema de combate y entrenamiento virtual todos diseñados e implementados por nuestro personal, además del exitoso retorno a la construcción naval del SIMA Perú. Todo esto va trazando el derrotero por el cual navegaremos las próximas décadas.

En la actualidad estamos abocados a esas tareas así como al combate de las agrupaciones terroristas, misión en la que este año tuvimos que lamentar la pérdida de un joven y heroico marino, el oficial de mar primero José Paredes Collazos.

Al conmemorarse 197º Aniversario de la Marina de Guerra del Perú y del 139º Aniversario del Glorioso Combate Naval de Angamos, estamos seguros de que nuestros compatriotas continuarán confiando en la labor que cumple su Armada, en la rectitud de sus mujeres y de sus hombres y en su inquebrantable vocación por actuar cuando se le requiera a cualquier hora, en el ámbito que la Constitución le asigna.

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