Renata

“Tijeras”, un temón feminista cantado en quechua y a ritmo de trap y danza de tijeras, y un video precioso, es lo que me acaba de regalar a mí y al mundo Renata Flores Rivera.

“Tijeras”, un temón feminista cantado en quechua y a ritmo de trap y danza de tijeras, y un video precioso, es lo que me acaba de regalar a mí y al mundo Renata Flores Rivera.

Por lo general una está activada en estas columnas escribiendo contra toda la podredumbre diaria de los políticos, los ultras religiosos y los machirulos, y muchas veces no se encuentra el espacio mental para escribir de lo que nos gusta, emociona o hace estallar la cabeza. Pero hay que procurar hacerlo, abrir esa ventana para que entre un poco de luz, me lo digo a mí misma, sobre todo si la luz de ese nuevo placer viene de aquí nomás, de nosotros y no tiene que ver con un nuevo restaurante. “Tijeras”, un temón feminista cantado en quechua y a ritmo de trap y danza de tijeras, y un video precioso, es lo que me acaba de regalar a mí y al mundo Renata Flores Rivera, para hacernos recuperar la esperanza.

La artista –hija de la vocalista de la banda ayacuchana Patty y los caletas– que triunfó en las redes hace un par de años con una versión en quechua de “The Way you Make Me Feel”, de Michael Jackson –su abuela la ayudó a traducirla–, y que desde entonces ha grabado temas propios y participado en programas de televisión, se la juega hoy por las mujeres y lo hace en clave identitaria, generacional y combativa, pura protesta y llamado a la acción: “Con esta canción trato de incentivar a las mujeres y a todo ciudadano que no tenga miedo de hablar ante un maltrato y que, si no los escuchan, ¡griten! y si todavía no les escuchan, griten más ¡con todas sus fuerzas! Los feminicidios hieren, aun más cuando quedan impunes. Y mientras eso sucede los padres de la patria se dan el lujo de comprar flores caras, perfumando su entorno podrido. ¡Eso no nos debe desanimar, tenemos que seguir unidas cuidándonos las unas a las otras!”, ha dicho para presentar su canción y dejar claro ese compromiso, con su género y sus raíces. Por eso el estribillo de la canción resuena en los dos sentidos: “No tengas miedo de hablar” es: no tengas miedo de hablar en quechua y no tengas miedo de hablar de lo que te duele. Basta de criticar a las y los millennials, despertaron hace rato y la están rompiendo.

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