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“Mamá Angélica”: Adiós a la luchadora por los desaparecidos de Los Cabitos

La Republica

También acogió a los huérfanos de la violencia. Con llanto por su partida la despidieron sus compañeras de lucha de la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (Anfasep). Angélica Mendoza de Ascarza, quien dejó de ver a su hijo desde 1983, nos lega su ejemplo, heroicidad y fe en la búsqueda de la verdad y la justicia.

"Madre coraje, mujer de mil batallas, madre linda, mujer incólume, tu lucha es nuestra lucha, tu llanto es nuestro llanto, luchaste 30 años en duros combates contra la injusticia, escribiste la historia con tu vida y tu sangre para conquistar nuevas mañanas de justicia y libertad buscando a tu hijo Arquímedes", recitó el poeta ayacuchano Atilio Rivera Alarcón.

Ayer, los familiares, las madres de la Anfasep, los organismos de derechos humanos y pobladores despidieron con honores a "Mamá Angélica", la valerosa mujer ayacuchana, que entregó fe y coraje en la búsqueda de la verdad. Luego fue sepultada en el cementerio de Huamanga.

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Angélica Mendoza de Ascarza, desde aquel aciago 3 de julio de 1983, en el que los militares le arrancaron de sus mismos brazos a su hijo Arquímedes, inició una lucha incesante durante 34 años. No solamente en busca de su vástago, sino de miles de desaparecidos.

Se enfrentó a los militares en la puerta del cuartel Los Cabitos, a quienes les exigía se lo devuelvan. Ella estaba convencida de que su hijo se hallaba dentro del centro castrense. "Devuélvanme a mi hijo", "díganme dónde lo han enterrado", les reclamaba llorando.

También se enfrentó a los soldados cuando impedían el ingreso de los familiares a La Hoyada, en busca de los restos de los desaparecidos, ya que precisamente en esa zona los peritos forenses encontraron más de cien cuerpos de personas detenidas durante los años 1983, 84 y 85.

Generó memoria

Con esa calidad humana, espíritu humilde y gran fortaleza se enfrentó a diversos gobiernos demandando la búsqueda y ubicación de los miles de desaparecidos del Perú, exigiendo que se frenen las violaciones de los derechos humanos.

Su gran aporte a los peruanos de todas las épocas es el de haber generado memoria, cultura de paz y reconciliación.

En el año 2005, durante las excavaciones y recuperación de los restos humanos, "Mamá Angélica" tuvo la idea de abrir espacios de memoria y dijo: "Aquí está la sangre de nuestros seres queridos", "aquí enterraron a nuestros desaparecidos", y por eso este lugar debe convertirse en "un campo sagrado para construir un santuario" en memoria de los miles de desaparecidos.

Yuber Alarcón Quispe, exasesor de la Anfasep, siente con profundo dolor y nostalgia la partida de "Mamá Angélica", pero también deja un gran ejemplo de abnegación y lucha por la dignidad, el respeto por los derechos humanos, toda la fortaleza que demostró a lo largo de los 34 años, buscando a su ser querido.

"Su muerte nos obliga a los ayacuchanos a seguir ese camino de búsqueda de la verdad y justicia para los desaparecidos, a seguir esa cultura de la memoria, a seguir esa defensa de los derechos humanos, la defensa de los campesinos y quechuahablantes, eso es lo que encarnaba 'Mamá Angélica'", concluye Yuber.

Niños huérfanos

La valerosa y heroica mujer recogió y crió a cientos de niños huérfanos producto de la violencia, cuyos padres fueron asesinados y desaparecidos. Los cuidó, los alimentó y los protegió. Muchos de esos jóvenes son hoy en día profesionales.

Victoria Pariona dijo que es un dolor profundo y tristeza para las socias de la Anfasep la pérdida de "Mamá Angélica".

"Nos reunía a todos los familiares de los desaparecidos para su búsqueda. Al inicio éramos 35 socias y luego se iban sumando más socias. A los niños como una madre los criaba y les daba comida", cuenta doña Victoria.

Felimón Salvatierra Garamendi tenía 4 añitos cuando los militares desaparecieron a su padre, en 1985. Cuando lo buscaban junto a su madre se encontraron con doña Angélica. "La señora Angélica Mendoza nos ha acogido a la organización y nos integramos en busca de los desaparecidos. Esa fecha habíamos como 200 niños. A partir de esa fecha nos organizamos con marchas. "Mamá Angélica" mandaba preparar olla común para todos los niños. Yo tenía un lugar con quien conversar, con quien reír... y así me he criado. Era prácticamente como nuestra madre y ese recuerdo quedará por siempre en nosotros", recuerda Felimón.

Sonia Cletona era una niña cuando perdió a sus padres. Dijo que "la señora Angélica era una segunda mamá para mí porque nos dio albergue en la Anfasep. No teníamos dónde comer, dónde dormir y ella nos acogió. Fuimos parte de ese grupo –como unos 380 niños huérfanos– que hemos crecido al lado de ella con su ejemplo. Su sueño y su último deseo fue luchar hasta encontrar justicia y nosotros seguiremos ese ejemplo".

Igualmente, Javier Tineo mostró su tristeza por la muerte de "Mamá Angélica" y señaló que ella acogió a los niños y les dio comida.

"Nos inculcaba a seguir luchando por los derechos humanos y la búsqueda de nuestros familiares desaparecidos. Es una lección y ejemplo para todos nosotros”.