Mirko Lauer

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Observador
Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco twitter. Cero Facebook. Poemario más reciente, Sologuren (3ª edición Huerga & Fierro, Madrid). Próximo poemario, Las arqueólogas, en setiembre.

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La semana de Castillo

“Si hubiera que buscar cosas positivas en este panorama, sería su perseverancia en mantener la distancia con la fracción cerronista y sus gestos en dirección del centro político”.

Ha sido una semana pesada para Pedro Castillo. Entre la puesta en marcha de la vacancia, el caso de los dólares de su secretario privado, y la patinada del cierre de minas, y el repunte del dólar, la imagen del gobierno ha perdido puntos en todos los terrenos. Ninguna buena noticia ha aparecido para contrapesar el cúmulo de problemas.

Lo único positivo en este panorama es que Pedro Castillo ha seguido siendo Pedro Castillo. En el presidencialismo peruano la figura del presidente siempre tiene un peso propio que logra sobreponerse a los sinsabores, los errores y los escándalos. Esto no es un mérito del primer mandatario sino un efecto del sistema político y sus tradiciones.

PUEDES VER: ¿Cuáles son los argumentos con que la oposición justifica la vacancia contra Pedro Castillo?

Si hubiera que buscar cosas positivas en este panorama, sería su perseverancia en mantener la distancia con la fracción cerronista y sus gestos en dirección del centro político. Ambas cosas son reflejos de real politik que buscan la supervivencia, e indicios de que Castillo está intentando sacudirse de sus hipotecas de la campaña.

La idea es que hay un espacio posible entre ser vacado por una coalición de enemigos (que incluiría al cerronismo) y ser devorado por un izquierdismo silvestre sin destino. La tarea de Castillo es hoy inventar una presidencia asentada sobre los términos concretos de ese espacio, que al mismo tiempo no lo desaparezca a él como opción.

Pero una semana como la que acabamos de vivir dificulta las cosas. Castillo aparece en el centro de escándalos y errores que se remiten a él (podemos añadir los exámenes en el Minedu y las sospechosas decisiones del ministro de Transportes), cosas que dificultan cualquier entendimiento con quienes pueden ayudarlo.

PUEDES VER: Pedro Castillo a bancadas que apoyan vacancia: “A mí nadie me pagó la campaña”

Sus respuestas a lo que va sucediendo no hacen sino empeorar las cosas. La semana también se define a partir de sus nuevos ataques a la prensa, su desdén por los congresistas opositores, su negación de las críticas, y su resistencia a dar explicaciones convincentes. En cierto modo está viviendo en una nube.

¿Cuántas semanas de estas nos esperan? Esperemos que Castillo no se esté acostumbrando a ellas. De ellas solo pueden salir nuevas malas decisiones, suyas o de sus ministros. La idea de que el centro político siempre va a impedir su vacancia solo es un buen deseo. La teoría de la gobernabilidad necesaria también puede tener un límite.