Eloy Jáuregui

Eloy Jáuregui

Animal urbano
Cronista, poeta y profesor en la Universidad de Lima. Estudios en Lingüística y periodismo. Editor en la mayoría de los medios peruanos y corresponsal en revistas del extranjero. Autor de una treintena de libros sobre comunicación, lenguajes alternativos y culturas urbanas. Con premios en Casa de la América y Prensa Latina (Cuba) y Etecom-Perú.

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De derecha y de izquierda

“Si la derecha peruana fuese nacional con un proyecto propio de desarrollo social, no hubiese tanto pobre que sueña con ser rico gracias a la codicia y corrupción”.

Nosotros, los de izquierda, tenemos una reserva moral que está cada vez más robusta. Mi calistenia es la memoria anticipada, desde Mariátegui, los poemas de Vallejo, el vigor de Julio Cotler. Pero es más con García Márquez y Eduardo Galeano. Y desde el colegio cuando mi profesor de primaria, el gran “Zambo” Goyo Martínez, me enseñó a señalar con mi puño a los miserables de la derecha. Los que luego se llamaron neoliberales y conservadores en el país del oprobio y la corrupción.

Esa derecha hoy disfrazada de gente decente manejó el Perú como su chacra y cabalga desde hace dos centurias en la prepotencia y el poder que se origina en la usura y el despotismo. Y cierto, aquello de “bruta y achorada” no es tan cierto. Porque bruta no es, al contrario, es antinacional y descomunalmente ignorante. Y ya lo saben todos, la derecha no es ideología, es una actitud dominadora que jamás leyó, que desconoce nuestros valores culturales y que se basa en la herencia familiar y genética del desprecio. De ahí que sus repuestas estén alimentadas por conductas fascistas y reaccionarias. Insisto en que lo sé porque soy profesor universitario y muchos de mis enemigos son mis colegas.

Por eso cuando escuchan que uno es intelectual, que escribe poesía o que lee a Arguedas lo tildan de subversivo. En el tema del terrorismo, cuando la derecha escucha de Sendero Luminoso, luego de su aniquilamiento, utiliza una gramática y una semántica fanática para con los restos de ese grupo criminal, enlodar a los que somos de izquierda. Lo que hoy llamamos el “terruqueo” con el único argumento de generar miedo, criminalizar la crítica y obstruir cualquier intento de cambio.

Lo repito siempre, que en el Perú existió un pensamiento conservador que tuvo en José de la Riva Agüero y Víctor Andrés Belaunde pilares de una idea mesurada de un país en construcción. Pero hablo de un pasado tan remoto que hoy no existe. Y por la sencilla razón de que esa ideología no comulgó con los cimientos de la integración y la modernidad. Y ahí está, como ruinas de un tiempo remoto donde sus valores no pudieron superar el sultanismo ni pudieron otorgar a esta facción social de una conciencia lúcida lejos de sus intereses económicos.

Si la derecha peruana fuese nacional con un proyecto propio de desarrollo social, no hubiese tanto pobre que sueña con ser rico gracias a la codicia y corrupción. Cruda realidad en un país del 2021 que hoy tiene un gobierno popular y con la fuerza para cambiar esta podredumbre histórica.