Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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¿Palabra de mujer?

“No se equivoque, señora Fujimori, no hable en nombre de las mujeres porque las odia... Ser mujer no la hace aliada”.

Es desesperanzador lo que vendrá los próximos cinco años en cuestión de derechos para las mujeres y disidencias. La sensación no es nueva. Desde que somos un ensayo de República, hace 200 años, hemos tenido que pelear cada batalla y aún queda muchísimo. Que lo sepan: somos ciudadanxs de última clase para quienes suelen llegar al poder.

Al panorama tan adverso se suma el atrevimiento de una candidata que aprovecha su condición de mujer para vender una imagen de aliada feminista que promueve el empoderamiento y condena la violencia contra las mujeres. Y aunque actualmente hay diversos feminismos con diferentes consignas y prioridades, ninguno de ellos podría confluir con quien tilda de programa de “planificación familiar” a las esterilizaciones forzadas, una violación de derechos humanos organizada desde el Estado que su padre encarnaba; preparadas a partir del odio que se tiene a los y las pobres y el nulo respeto por la dignidad.

No se equivoque, señora Fujimori, usted no puede hablar en nombre de las mujeres porque las odia, porque de ser Gobierno bloquearía cualquier intento de avance para alcanzar una ley de aborto, porque el enfoque de género en el currículo escolar estaría en peligro. No le importa atacar la principal herramienta para formar a las infancias y prevenir la violencia de género desde la raíz.

Ser mujer no la hace aliada. Una mujer no nace feminista, se hace feminista cuando comprende las opresiones que atraviesan a mujeres y disidencias solo por serlo. No sirve condenar la violencia si se es indiferente al resto de luchas por la verdadera equidad e igualdad de oportunidades. Es sencillo decir “mano dura”, “palabra de mujer”, usar “coexistencia” o “solidaridad social” para no nombrar la palabra GÉNERO en la educación, pero requiere consciencia y un real compromiso político incomodar a quienes legitiman todas formas de violencia a mujeres: el propio Estado, la policía y los medios que le hacen el juego porque ven sus privilegios tambalear.