Irma Del Águila

Irma Del Águila

Por ahí
Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU en Haití. Observadora electoral por la OEA en Haití, veedora del Plebiscito por la Paz en Colombia. III Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por “El hombre que hablaba del cielo”.

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Congresistas y medios quinta columna

“Así las cosas, Óscar Ugarte se convierte en el quinto ministro de salud en lo que va de la pandemia. Inverosímil”.

El término “quinta columna” nace en España, durante la Guerra Civil (1936-1939). Se dice que fue el general Mola, uno de los cabecillas del golpe contra la II República, quien aludió al cerco de Madrid en términos de una operación emprendida por cuatro columnas del ejército más una “quinta columna” la que, señaló, estaba conformada por civiles que operaban en la capital, en una silenciosa labor de zapa: una red de espías, soplones y saboteadores que buscaban socavar, desde dentro, la moral del bando republicano.

En el Perú, una quinta columna se instala en medios de comunicación, en el Congreso, en redes sociales.

El martes, el Perú inició una campaña de vacunación que, con errores señalados por Contraloría, realiza bastante bien: ya es el cuarto país en Sudamérica en número de dosis administradas, solo después de Chile, Brasil y Argentina. La vacunación es –en medio del drama humanitario de cada día, de las estructurales y clamorosas deficiencias de nuestro sistema de salud, de la responsabilidad del Ejecutivo en la catastrófica gestión del oxígeno–, fuente de esperanza para salir de esta juntos, como sociedad.

Pero mientras esto ocurre, la reprobable conducta de Vizcarra que accedió “por lo bajo” a una dosis de la candidata a vacuna, dio pie a intentos desembozados de congresistas y en medios (Willax et al) por “jalar la pita” e instalar una crisis en el gobierno de Sagasti. El Congreso citó a la premier para que explique un hecho ocurrido bajo un gobierno distinto del suyo (¿qué iba a decir, sino que no sabía?). Y buscó la censura de Pilar Mazzetti, sin saber muy bien por qué: ni Vizcarra ni el doctor Málaga mencionan a la ministra en el oscuro incidente. Este Congreso, en lugar de hacer lo aconsejable, exigir una explicación formal del Minsa, dejó sin piso a la ministra y descabezó el ministerio, en el peor momento imaginable. Así las cosas, Óscar Ugarte se convierte en el quinto ministro de Salud en lo que va de la pandemia. Inverosímil.

Un otro sector de la oposición se indigna con el despropósito de este Congreso, pero otorga al “caso Vizcarra” la dimensión de catástrofe nacional por encima de la imperiosa atención a la pandemia y alimenta, quiéralo o no, un bluf políticamente envenenado.

Queda todavía en el Congreso un reducto que mantiene posiciones firmes, progresistas y con sentido de responsabilidad hacia el país. Son contadas figuras, una es su presidenta, pero esas golondrinas no hacen un verano.

Somos un país acechado por quintacolumnistas. En el afán por imponer agendas agazapadas en la sombra o apuntalar la campaña electoral de tal o cual partido, se socavan los esfuerzos del Estado por combatir la pandemia y se coloca al país al borde del precipicio.

Colofón: el poeta Neruda imagina en el infierno al general Mola, el de la quinta columna y autor de Directrices que ordenan sin rodeos fusilar a los opositores: “Es arrastrado el turbio mulo Mola/ de precipicio en precipicio”.