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Los fiscales jugaban sucio

Su conducta en el caso de Vizcarra ensombrece la lucha contra la corrupción

Luis Pásara

Las revelaciones publicadas por el diario La República en los últimos días presentan al fiscal Germán Juárez exigiendo a los abogados del prófugo de la justicia Paul Tejeda, que buscaba acogerse a la condición de colaborador eficaz, “necesitamos algo contra el presidente”. Una suerte de extorsión tácita porque a cambio, se entiende, su solicitud de ser colaborador eficaz sería estimada.

Juárez integra el equipo especial del Ministerio Público que investiga el caso Lava Jato y dirige el fiscal Rafael Vela. Luego de publicada la revelación y los comentarios que han seguido, Vela ha defendido la actuación del fiscal Juárez valiéndose de una secuencia de fechas que está en cuestión. Nada convincente.

Esta denuncia contra la actuación del MP pone en tela de juicio todos los procedimientos de investigación en curso que están a cargo de este equipo fiscal. Un equipo en el cual la opinión pública ha confiado como la avanzada en la lucha contra la corrupción.

Desde que se implantó la reforma procesal penal, los fiscales son actores clave del proceso. De ellos, y no de los jueces, depende investigar el delito, reunir las pruebas y acusar al responsable. Los jueces deben evaluar esas pruebas y absolver o condenar.

La actuación de nuestros fiscales anticorrupción ha recibido el reproche de que los largos plazos para investigar, sucesivamente prorrogados, no producen acusaciones para ir a juicio. Los fiscales parecen contentarse con filtrar a los medios declaraciones de colaboradores eficaces, que no están corroboradas por otras evidencias, para provocar escándalos y solicitar medidas de prisión preventiva. Varios investigados han tenido que ser puestos en libertad porque en sus casos no se produjo la acusación fiscal.

Algunos comentaristas maliciosos habían señalado que los fiscales anticorrupción prestaban atención preferente a los casos de corrupción en los que aparecían como posibles responsables algunos adversarios del entonces presidente Martín Vizcarra. De pronto, se dice que un fiscal del equipo buscaba evidencias en contra de él. Si ambos hechos son ciertos –y es hora de revisar cuidadosamente todas las actuaciones fiscales– qué puede explicar el giro. ¿La corrupción también explica la dirección de la actividad del MP?